Vida 

¿Sabes cuándo te irás?

¿Sabes cuándo volverás a casa? Pero, ¿A esa casa de la que ya no se regresa?
No te desgastes en trabajar tanto, no pelees tierras ni cosas materiales, nada te llevarás.
No salgas peleando de casa, no sabes si volverás.
No pierdas tiempo con el orgullo y el silencio dañino, sé más expresivo, sé más cariñoso.
Nuestra partida es inesperada e impredecible.
Sin ningún aviso nos llegará.
No dejes para mañana un buen momento, una buena charla, una declaración de amor, no impera si te dicen que no, el atreverte te hará inolvidable.
Visita a tus amigos, juega como niño y ríe como ellos.
Grita un “te amo” al aire libre y sentirás cómo se estremece tu cuerpo.
Deja de decir te extraño y besa las almas.
Camina y disfruta del paisaje, cómprate ese antojo, vístete como deseas pero hazlo, no esperes la ocasión.
El momento ideal es el presente.
Tú sabes ¿cuántos se fueron queriendo hacer más cosas?
¿Cuántos lamentaron no tener más tiempo?
Ese último momento llegará y ni siquiera lo imaginamos.
Dicen que todos tenemos miedo de morir, pero no todos aprendemos a vivir, cuando se aprende a vivir el temor a la muerte se transforma.
Dios, te da esa oportunidad a tí y esa oportunidad es hoy.
Sonríe, agradece y vive, pero vive de verdad, que el último viaje es impredecible.
No lo esperes con temor ni con resignación.
Sí, es cierto, nos tenemos que ir, pero primero
¡Vivamos!

Laus Deo
Alabado sea Dios.

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