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Fe 

En el vientre de una madre había dos bebés

Uno le preguntó al otro:

  • ¿Crees en la vida después del parto?

El otro respondió:

  • Por supuesto. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estemos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde.
  • Tonterías, dijo el primero.

¿Qué clase de vida sería ésta?

El segundo dijo:

  • No lo sé, pero habrá más luz que aquí. Tal vez podamos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos que no podemos entender ahora.

El primero dijo:

  • Esto es absurdo. El cordón umbilical nos proporciona nutrición y todo lo que necesitamos. El cordón umbilical es muy corto. La vida después del parto está fuera de discusión.

El segundo insistió:

  • Bueno, supongo que hay algo y tal vez sea diferente de lo que es aquí. Tal vez ya no necesitemos este tubo físico.

El primero cuestionó:

  • Tonterías, y además, si realmente hay vida después del parto, entonces ¿por qué nadie ha vuelto de allí?
  • Bueno, no sé, dijo el segundo, pero seguramente encontraremos a mamá y ella nos cuidará.

El primero respondió:

  • ¿Mamá? ¿Realmente crees en mamá? Esto es ridículo. Si mamá existe, entonces ¿dónde está ahora?

El segundo dijo:

  • Ella está a nuestro alrededor. Estamos rodeados por ella. Somos de ella. Vivimos en ella. Sin ella este mundo no sería y no podría existir.

Dijo el primero:

  • Bueno, no puedo verla, así que es lógico que no existe.

A lo que el segundo respondió:

  • “A veces, cuando estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, podrás entender su presencia y escuchar su voz amorosa”.

Este fue el modo en que un escritor húngaro explicó la existencia de Dios. Uno de los textos más hermosos que he leído.

(José Ignacio González Faus, dio en Zaragoza unas charlas. Dijo cosas muy interesantes para hablar de la vida después de la muerte y cómo afrontamos lo desconocido. Empleó la siguiente parábola, que por lo que he podido averiguar, es una historia relatada por Henry J. M. Nouwen. El texto que circula por internet, es la adaptación que hace Wayne W. Dyer de dicha historia en su libro “Tus zonas sagradas”, de donde está extraído el texto)

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