Vida 

Qué maravillosa paradoja

Tienes más tiempo que nunca, pero no puedes compartirlo con nadie, ni disfrutarlo.
Tal vez Dios quiere que aprendamos que nada de lo que tenemos en la vida, ni el trabajo ni la casa, ni siquiera el tiempo, merece la pena si no podemos compartirlo con otros.
Esto no es el Apocalipsis, pero puede ser una oportunidad para entender el propósito de Dios para nuestra vida.
Cuando la poderosa Europa se ve más afectada que África, cuando un beso pasa a ser un arma, cuando el dinero no te salvará, cuando la vida la entendíamos hasta ahora que se detiene para todos, y el tiempo se vuelve un castigo para muchos.
Tal vez, cuando volvamos a caminar, caminaremos más despacio, más cercanos, más humildes, más amorosos, más humanos.

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