Vida 

12 pasos para lograr la auténtica felicidad.

Uno de los más grandes deseos del corazón humano es lograr la auténtica felicidad en la vida. Pero, ¿cómo definimos esta felicidad? Tal vez tu búsqueda de la felicidad ha llegado a volverse cínica y siempre te has convencido a ti mismo de que es una ilusión una desilusión.

Yo estoy convencido de que la auténtica felicidad es muy real, y se puede lograr, pero NO es el resultado de suerte, circunstancias o inclusive rasgos de la personalidad de las personas.

Todos podemos lograr la auténtica felicidad porque es el resultado de nuestras decisiones, no de nuestras circunstancias. La forma más simple y efectiva de mejorar nuestra felicidad es aprender de gente verdaderamente feliz.

En mi experiencia y mis entre acciones con personas, las que sean muy felices y que yo conozco que lo hacen de forma consistente, la gente más feliz que yo conozco hace de manera consistente, sin un orden en particular, las siguientes cosas.

Si todos implementamos esta disciplina en nuestra propia vida sobre una base regular, estoy firmemente convencido de que alcanzaremos la felicidad.

A continuación quiero mostrarte 12 pasos para lograr la auténtica felicidad y mantenerla siempre a tu lado.

12 pasos para lograr la auténtica felicidad.

1. Olvida tus errores del pasado.

No puedes cambiar el pasado, así que deja de hacerte daño por lo que sucedió tiempo atrás. La gracia de Dios es más grande que el más grande de tus pecados. Jesús lo arregló todo y pagó tu deuda.

Recibe la gracia, pero entonces trabaja también para arreglar las cosas con aquellos a quienes hubieses herido.

Trabaja para reconstruir la confianza que has roto, pero a pesar de cómo otros decidan responder, rehúsate a vivir con la carga de los errores del pasado.

Vive en la abundancia desbordante de la gracia de Dios. Éste es el primer paso para lograr la auténtica felicidad.

2. Olvida a los que te han hecho daño.

Perdonarnos a nosotros mismos es una cosa, pero tener que perdonar a alguien que nos ha hecho daño, es algo realmente diferente. Perdonar no quiere decir que la ofensa no importa, sencillamente significa que tú decides buscar el sanar en lugar de tomar venganza.

Dios te ha perdonado de manera gratuita y entonces Él te llama a extender ese mismo perdón hacia otros. Lograr la auténtica felicidad solo puede ser posible cuando se está libre de rencores.

Perdonar no significa que inmediatamente debe confiar en ellos nuevamente, porque la confianza tiene que ganarse y tiene que ser construida con el tiempo, pero perdonar es el primer paso para hacer que la confianza sea posible nuevamente.

Es también un enorme paso hacia dejar ir una vida llena de dolor y de amargura y hacer más espacio para la felicidad.

3. Rehúsa ofenderte por las opiniones que son diferentes a las tuyas.

En nuestro mundo moderno, perdemos de vista esto. Cuando alguien piensa diferente a nuestro punto de vista, queremos alejarnos de ellos, burlarnos de ellos, crear un meme haciendo burla de su punto de vista Y tratar de hacer cualquier cosa que luzcan como tontos.

La gente feliz hace las cosas de diferente manera. Ellos se esfuerzan por aprender de las diferentes perspectivas de otros.

Ellos son sólidos en cuanto a sus creencias, pero no son tan rígidos como para no poder aprender.

Ellos pueden tener una conversación profunda e inclusive un debate constructivo sin enfurecerse u ofenderse.

4. Preocúpate más de tu carácter que de tu reputación ante la gente.

La gente feliz no está obsesionada con su imagen. Ellos no se dejan arrastrar a la trampa de la comparación o se pasan viendo las redes sociales para comparar sus vidas y sus fotos con las de otras personas.

La gente feliz no tiene nada que esconder porque ellos son la misma persona en público que en privado. Ellos no sólo quieren ser vistos como una buena persona; ellos realmente quieren ser una buena persona.

La gente feliz usualmente tiene una buena reputación, pero eso no es porque ellos estén constantemente tratando de dar la correcta impresión; es porque genuinamente se preocupan por las personas.

5. Siéntete en paz con el hecho de no tener todo resuelto.

Cuando estoy más estresado, es usualmente cuando estoy tratando de resolver todo por mis propios medios.

Cuando me siento más en paz, es cuando me recuerdo a mí mismo de que Dios está en control y que él tiene todo resuelto con anterioridad.

No estoy diciendo que debamos abordar las dificultades de la vida como si no nos importara o como que no pudiésemos hacer nada para mejorarlas, pero lo que digo es que preocuparnos no logra nada y que tener fe logra mucho.

6. Siempre escoge antes a las personas que las posesiones.

La gente más feliz que yo conozco no basa su felicidad en sus posesiones o en sus logros. Ellos han sabiamente realizado que la relaciones son lo que más importa.

Para lograr la auténtica felicidad debes llenarte de un espíritu desprendido. Así es, llenarte para vaciarte. Llenarte de desprendimiento.

Ellos toman fuerza de saber que son amados por Dios por sus amigos y por sus familias y que ellos constantemente están invirtiendo en esas relaciones.

7. Toma tu tiempo para desconectarte y descansar.

En nuestro mundo de constante conectividad, estamos tentados a correr a un paso insostenible para alcanzar todo lo que podamos.

La persona más felices y sanas que yo conozco luchan contra este ritmo frenético a través de intencionalmente desconectarse de sus aparatos electrónicos, de la redes sociales y hacer tiempo para descansar y recargarse.

El trabajo es importante pero también lo es el descanso. Cuando hacemos del descanso una prioridad, habremos recargado nuestro cuerpo y nuestra alma.

8. Que tus luchas te conviertan en alguien mejor.

Todos pasamos por momentos difíciles. No siempre podamos tener el control de lo que nos sucede, pero siempre podemos tener el control de cómo respondemos a lo que nos sucede.

Las personas más felices que yo conozco han tratado de que sus esfuerzos y luchas sean abordados con fe y perseverancia aún a pesar de sus lágrimas y del dolor. Ellos se rehúsan a rendirse, así que las luchas y dificultades solamente los vuelven más fuertes.

9. Hacer el bien los que no pueden devolvértelo.

El servir gratuitamente a otros es un acto contrapuesto a nuestra cultura, que se enfoca en el éxito, se enfoca en nosotros mismos; pero las personas más felices que yo conozco son las que sirven a otros.

Como seguidores de Jesús, yo veo este principio no sólo como un camino a la felicidad pero como un mandato que Dios nos ha dado.

No hagas algo por aquellos de los que esperas que luego hagan algo por ti. Ayuda a otros de una forma llena de amor y sin egoísmos como una respuesta a lo que Dios ha hecho por ti.

A pesar de que no lo hagas pensando en ti mismo; irónicamente, el resultado es que tu terminaras siendo mucho más feliz.

10. Escoge ser agradecido.

Esta puede ser una de las cosas más importantes en esta lista en términos, ya que instantáneamente mejora nuestra felicidad. La gente agradecida es feliz. La gente desagradecida es infeliz. Es así de simple.

El agradecimiento no es el resultado de tener más, es el resultado de decidir el ser agradecido por lo que ya tienes.

La gente más feliz que yo conozco tiene una actitud de gratitud todos los días, como un resultado de esto ellos encuentran verdadero contentamiento ya sea que tengan poco o mucho. No le puedes poner precio a ese tipo de felicidad.

11. Sea un motivador en lugar de un crítico.

Cuando criticamos a otros, inclinamos nuestra mente hacia lo negativo, pero cuando tomamos la decisión de volvernos motivadores, nos encontramos a nosotros mismos siendo más positivos (y felices) en el proceso.

Cuando consistentemente criticamos, todos pierden. Cuando consistentemente motivamos, todos ganamos.

Los motivadores son gente feliz. Los críticos usualmente están un poco hastiados. Sé un motivador.

12. Nunca te rindas.

La gente feliz ha aprendido que el fracaso puede ser el final de un capítulo, pero nunca el final de una historia.

Cuando te golpeen y te caigas, vuelve levantarte. Aprende de eso, crece a través de eso, pero nunca te rindas.

Lograr la auténtica felicidad como has visto no es un camino fácil, pero tampoco muy difícil. Hay que tener disciplina, valor, fe y confianza. Trabaja en tu vida interior y mantén siempre ese objetivo a tu alcance.

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