Editorial 

La Navidad marcó la historia de la humanidad

Por Sherman Calvo | Director.

En esta época, compartir las tradiciones en familia y transmitir la importancia de dar y recibir amor, de ser solidarios, de alimentar el espíritu y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, se convierten en el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros seres queridos.

Es un tiempo para renovar la fe en Dios, amar a los demás, y poner en alto el amor y la paz. Para ello, es fundamental compartir con los hijos los valores y enseñarles que la felicidad no solo está en los obsequios y en los regalos materiales. Lo primordial es disfrutar con alegría y espiritualidad. Transmita a sus hijos el mensaje de renovación de fe y la alegría que acompaña las tradiciones navideñas.   Estas son maneras de cultivar el espíritu y encontrar felicidad en el interior de cada uno.

Reflexionar y orar juntos, hablar sobre el significado de la Navidad en las distintas tradiciones religiosas, contar anécdotas sobre la celebración de estas tradiciones en la familia, son una manera de fortalecer el espíritu navideño. Además, es momento para compartir con las personas queridas y para dar, no solo para recibir.   

La Navidad no es una fecha más, marca simbólicamente el nacimiento de Jesús. Pero para la mayoría, Navidad es una fiesta en el calendario solo para reunir a la familia, estar con amigos, compartir una buena cena y obsequiar regalos.

Lo que celebramos hoy como Navidad, dista de ser una verdadera Navidad, ya que muchos pasamos por alto lo fundamental, aquello por lo que es especial. Jesucristo vino a este mundo con una misión, llevar adelante el propósito de redimir al mundo de sus pecados. Su nacimiento no hace más que apuntar hacia su muerte, y su muerte nos lleva a todos a Dios.

Una Navidad sin Cristo no es Navidad, porque en esta fecha se celebra la natividad del Salvador del mundo, las personas deben refugiarse en el amor, la esperanza y sobre todo la preparación del alma para el advenimiento, para que esta fecha se viva con regocijo por la llegada de Cristo al mundo y su misión: salvar a todos los seres humanos. 

La Navidad es tiempo de costumbres que invitan a participar de un mensaje de amor y de entrega. Motive a sus hijos a pensar en los demás sin limitarse a sus amigos cercanos o conocidos. Enséñeles a compartir con aquellos que lo necesiten, a ser solidarios y a estar dispuestos a dar desinteresadamente.   Aquello que pedimos desde nuestro corazón tiene un gran valor. Por ejemplo, la salud de un familiar, el bienestar de los amigos o vivir en armonía.

Ante los cambios del mundo moderno, muchas de estas tradiciones se han ido perdiendo. En efecto, muchos niños parecen ajenos a los rituales familiares de antaño. Estas celebraciones en familia crean vínculos emocionales de amor y la alegría. Así que aproveche para rescatar, con sus hijos, estas tradiciones.

“No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, utópico. Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.”

…Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que, si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. Que no te permitas los «no puedo» y que reconozcas los «no quiero». Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro. 


No te deseo que el 2020 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir. Que la felicidad sea el camino, no la meta.

“La Navidad es más que un día festivo en el calendario. La Navidad marcó la historia de la humanidad para siempre, ya que Dios decidió hacerse muy pero muy personal a través del nacimiento de su hijo Jesús”.

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