Fe 

2 grandes Lecciones que nos enseñan los Pastores de Navidad

En el tiempo de Jesús, los pastores eran vistos como un grupo de un bajo nivel social. Ellos eran vistos como un grupo de pobres, personas sucias merecedoras del desagrado del resto de la sociedad.

Mas sin embargo, el Ángel vino a ellos, a una banda de pastores a quienes el mundo prefirió ignorar y considerar «no-salvos». Ellos son quienes reciben la Buena Nueva de que Cristo el Rey ha nacido.

Aún desde el momento de Su nacimiento, Jesús nos muestra cómo Él viene entre aquellos considerados como los más «bajos» de la sociedad – los pobres, los pecadores -, esos en quienes, personas como el César y otros tantos, ni siquiera se hubiesen detenido a pensar.

Y así llegamos a la primera lección de vida de los personajes de la natividad, los pastores:

1.- Ven como lo que eres

¿Cuán seguido te sientes totalmente indigno de ser un seguidor de Jesucristo, de recibir el inmenso amor que Él derrama por ti a sabiendas de cuán poco le devuelves? Por lo menos en mi caso, me pasa muy seguido.

A menudo me veo siendo arrogante ante un Salvador perfectamente humilde, poco generoso ante un Señor que todo lo da, perezoso y sin ganas de orar ante un ardiente y piadoso Cristo niño, falto de amor ante un Dios que ama incondicionalmente.

Y aún así, Jesús me ve – y a ti también – tal como vio a los pastores, con aceptación y abrazándonos, diciéndonos que vengamos como somos, ante Su Presencia, sabiendo que somos pecadores, pero amándonos demasiado como para dejarnos seguir siendo así.

Todo el que encuentra a Cristo – tal como es – no puede evitar salir transformado, tanto los pastores en los tiempos de Jesús como los de hoy en día. Es el encuentro con la presencia de Jesucristo lo que nos cambia.

Haz un compromiso de ir como eres ante la presencia de Jesús para que Él pueda tener una oportunidad de transformarte, de hacer de ti una persona más humilde, más generosa, que ora más, ama más, y en general, una persona más virtuosa.

Piensa en un hábito, vicio o pecado que tengas ahora, tal como eres, que desees mejorar con la gracia de Dios.

En este tiempo, ve ante Su Presencia – en el Sacramento de la Confesión, recibiendo la Santa Eucaristía, o adorando el Sagrado Sacramento -, y permite que este encuentro, ponga en movimiento una transformación en ti, preparándote para llegar a Él tal como eres – lo que, con optimismo, serás una mejor persona de lo que eres ahora – en esta Navidad.

2.- Maravíllate

Imagínate que te abordan y te cantan literalmente una multitud de ángeles. ¡Esto es lo que los pastores experimentaron!

Una multitud de seres celestiales llegaron a decirles a los pastores, a los colegas del gran pastor David del Antiguo Testamento, que el Buen Pastor que ha sido anunciado a lo largo de las Escrituras ha llegado, y así los pastores se maravillaron ante estas noticias, antes de transformar esa impresión en acción – llevar y compartir la Buena Nueva que se les había anunciado.

¿Acaso la Navidad ha perdido la capacidad de maravillarte?Cuando la Iglesia canta la canción que los ángeles le cantaron a los pastores, «Gloria a Dios en las alturas», escucha esas palabras. Canta esas palabras y maravíllate de su significado.

Entonces, comparte ese asombro y la Buena Nueva del nacimiento de Cristo con los demás.

No permitas que, en tus celebraciones familiares en este Adviento y en esta época navideña, no se hable del nacimiento de Cristo. Esa es la razón por la que nos reunimos a celebrar, con asombro.

  

Adaptación y traducción por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Integrated Catholic Life, autor: Katie Warner.

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