Opinión 

El estipendio y la pensión del Ordinario Militar y sus capellanes son actos contra la ley en El Salvador

Lo anterior ¿es una decisión arbitraria de algún gobierno reciente o una petición arbitraria y al Estado de parte del Ordinario Militar actual? El ataque mediático reciente contra el Ordinariato Militar de El Salvador está basado en la objetividad y el respeto a las leyes de la República o es un intento “disfrazado” de silenciar la voz profética de la Iglesia Católica y sus denuncias contra la injusticia social?

Juzgue usted:

CONVENTIO

Inter Apostolicam Sedem et Salvatorianam Rempublicam de Vicarlatu Castrensi.

CONVENIO

Entre la Santa Sede y la República de El Salvador sobre jurisdicción eclesiástica castrense y asistencia religiosa de la Fuerza Armada y Cuerpos de Seguridad

La Santa Sede y el Gobierno de El Salvador

Considerando que es necesario proveer de manera conveniente y estable la mejor asistencia religiosa de los miembros militares católicos de la Fuerza Armada y Cuerpos de Seguridad Pública, han decidido con este objeto suscribir, y al efecto suscriben el presente Convenio nombrando sus Plenipotenciarios, a saber:

Su Santidad el Sumo Pontífice Paulo VI, a Su Excelencia Monseñor Doctor Bruno Torpigliani,

El Presidente Constitucional de la República de El Salvador, Coronel Fidel Sánchez Hernández, al doctor Alfredo Martínez Moreno, los cuales, después de haber canjeado sus respectivos plenos poderes y hallándolos en debida forma, han convenido en lo siguiente:

Artículo I

La Santa Sede erige en El Salvador un Vicariato Castrense para atender el cuidado espiritual de los miembros militares de la Fuerza Armada, Cuerpos de Seguridad y Cadetes que profesan la Religión Católica.

Artículo II

El Vicario Castrense y los Capellanes Militares, que requieran las necesidades del Servicio, ejercerán la asistencia espiritual de las personas mencionadas en el articulo anterior.

Artículo III

El nombramiento eclesiástico del Vicario Castrense será expedido por la Santa Sede, previo cambio de información con el Gobierno de El Salvador, para designar una persona idónea, y, como miembro de la Fuerza Armada, por el Poder Ejecutivo en el Ramo de Defensa.

Artículo IV

La jurisdicción personal y espiritual del Vicario Castrense se ejerce sobre todas las personas mencionadas en el artículo primero, y se extiende a sus familias, personal doméstico y a todos los religiosos y civiles que de manera estable vivan en los hospitales militares o en otras instituciones o lugares reservados a los militares.

Artículo V

El Vicario Castrense presentará al Estado Mayor General de la Fuerza Armada los nombres de los Capellanes Militares para que el Poder Ejecutivo, en el Ramo de Defensa, emita el acuerdo respectivo.

Artículo VI

El Capellán Militar que contraviniere a las Leyes, Reglamentos y Disposiciones especiales que rigen la Fuerza Armada, quedará sujeto a lo dispuesto por los mismos.

La Autoridad Militar que imponga la sanción, dará cuenta al Vicario Castrense para su cumplimiento.

Artículo VII

El Vicario Castrense podrá suspender o destituir, por causas canónicas, según la norma del Derecho Canónico, a los Capellanes Militares, debiendo comunicar la providencia tomada al Poder Ejecutivo en el Ramo de Defensa, quien, de acuerdo con dicha providencia, los declarará en suspensión de empleo, en el primer caso, o les dará de baja, en el segundo.

Artículo VIII

El Vicario Castrense podrá inspeccionar personalmente o por delegación recaída en capellanes militares, la situación del servicio religioso de su dependencia, en el propio lugar donde se presta tal servicio.

Artículo IX

Las funciones puramente militares de los Capellanes, quedaran determinadas de conformidad con lo establecido en las Leyes, Reglamentos y Disposiciones especiales que rigen la Institución.

Un Reglamento especial se elaborara, con la asesoría del Vicario Castrense.

Artículo X

La asistencia espiritual de las personas mencionadas en los artículos primero y cuarto, quedará regulada por las normas eclesiásticas relativas a la materia.

Artículo XI

Si surgiere alguna dificultad en la interpretación y aplicación del presente Convenio y de los respectivos Reglamentos, las Altas Partes contratantes procederán de común acuerdo a una amistosa solución.

Artículo XII

El presente Convenio será ratificado de conformidad con las normas legales de las Altas Partes contratantes, en el plazo más breve posible, y entrará en vigencia al verificarse el canje de los respectivos instrumentos de ratificación.

Este Convenio estará en vigencia, a menos que una de las Altas Partes contratantes lo denunciare con un año de anticipación.

EN FE DE LO CUAL, los Plenipotenciarios arriba nombrados firman el presente Convenio, en dos ejemplares igualmente auténticos, en la ciudad de San Salvador, a los once días del mes de marzo de mil novecientos sesenta y ocho.

Por la Santa Sede:
BRUNO TORPIGLIANI

Por el gobierno de El Salvador:

ALFREDO MARTÍNEZ MORENO

Conventione inter Apostolicam Sedem atque Salvatorianam Rempublicam rata habita, die II mensis Iulii a. MCMLXVIII Ratihabitionis Instrumenta accepta et reddita mutuo fuerunt. Exinde, scilicet ab eodem nuper memorato die, huiusmodi Conventio, inter Apostolicam Sedem atque Salvatorianam Rempublicam icta, vigere coepit.

  • AAS 60 (1968) 382-384.

REGLAMENTO PARA EL ESTABLECIMIENTO DE LA ORGANIZACION DEL SERVICIO RELIGIOSO DE LA FUERZA ARMADA Y NORMAS.
DECRETO No 57.
EL ORGANO EJECUTIVO DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR, DECRETA:
CAPITULO I Naturaleza y Objeto
Art. 1.- La jurisdiccio?n del Ordinariato Militar, de su Vicario General y de los Capellanes, es: a) personal: se extiende a los miembros de la Fuerza Armada en servicio activo, a sus esposas e hijos, cuando vivan en su compan?i?a, a los alumnos de las Academias y de las Escuelas Militares, lo mismo que al personal administrativo, empleados y servicio dome?stico; b) ordinaria: es decir, que es auto?noma, tanto en el fuero interno, como en el externo; c) propia: es decir, que le es exclusiva pero al mismo tiempo se auna a la jurisdiccio?n del Obispo Diocesano.
Art. 2.- Puesto que la jurisdiccio?n del Ordinariato Militar se ejerce dentro del territorio de las diferentes Dio?cesis, es cumulativa con la de los Ordinarios Diocesanos. Sin embargo, en los cuarteles, aeropuertos, arsenales militares, residencias de las Jefaturas Militares, Academias y Escuelas Militares, Hospitales, Tribunales, Ca?rceles, Campamentos y dema?s lugares destinados a las tropas, usara?n de ella primaria y principalmente el Ordinario Militar y los Capellanes Militares; y subsidiariamente, aunque siempre por derecho propio, los Ordinarios Diocesanos y los Pa?rrocos locales, cuando aquellos falten o este?n ausentes mediante los oportunos acuerdos, por regla general, con la curia del Ordinariato Militar, quien informara? a las Autoridades Militares correspondientes.
Art. 3.- El presente Reglamento tiene por objeto establecer la organizacio?n del servicio religioso de la Fuerza Armada y dar las normas a seguir para su funcionamiento, a fin de cumplir con la misio?n fundamental que, como servicio administrativo, le fija la Ley Orga?nica de la Defensa Nacional.
CAPITULO II Organizacio?n
Art. 4.- El Cuerpo Eclesia?stico del Ordinariato Militar, lo constituyen:
a) El sen?or Ordinario Militar y su (o sus) Vicario (s) General (es);
b) Los Sacerdotes incardinados o nombrados en forma estable en los diferentes Cuerpos de la Fuerza Armada;
c) Los Sacerdotes que en forma voluntaria y provisionalmente ejerzan su ministerio en el Ordinariato Militar.
Art. 5.- La Curia del Ordinariato estara? formada por los siguientes miembros: 1) Ordinario Militar; 2) Vicario (s) General (es); 3) Secretario General.
Art. 6.- El nombramiento eclesia?stico del Ordinario Militar sera? expedido por la Santa Sede, previo cambio de informacio?n con el Gobierno de El Salvador.
En caso de muerte, incapacidad o separacio?n del Ordinario Militar, le subrogara? en sus funciones el Vicario General Militar y, si hay varios, el ma?s antiguo por nombramiento, hasta que la Santa Sede designe el nuevo Ordinario, previa notificacio?n a las autoridades correspondientes.

Art. 7.- Habra? un Capella?n para cada Brigada, Destacamento o Batallo?n, dentro de la organizacio?n de la Fuerza Armada.
Los Cuerpos de Seguridad Pu?blica debido a su dispersio?n podra?n contar con los Capellanes que fueren necesarios.
Los Capellanes de todo el pai?s formara?n el presbiterio del Ordinariato Militar. El Ordinario nombrara? a seis Capellanes para que integren el Consejo Presbiteral.
CAPITULO III Funciones
Art. 8.- Del Ordinario Militar: Como Ordinario Eclesia?stico del Clero Militar, asumira? directamente la iniciativa, propuesta y despacho de todos los asuntos inherentes a la organizacio?n del Ordinariato Militar ante las autoridades del Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica y del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada.
Su funcio?n especi?fica sera? velar por la asistencia religiosa de la Fuerza Armada, conforme a las normas que este?n vigentes en los diferentes Cuerpos y tendra? adema?s las siguientes funciones y deberes:
1) Proveer al nombramiento eclesia?stico de los Capellanes, o a falta del Ordinario Militar, lo hara? el Vicario General Militar;
2) Proponer al Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica el ingreso a la Fuerza Armada y el destino de los Capellanes, o a falta del Ordinario Militar lo hara? el Vicario General Militar;
3) Inspeccionar personalmente, o por delegacio?n, la situacio?n del servicio religioso en las Capellani?as;
4) Se ocupara? de que, en comu?n acuerdo con el Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica, e?ste asigne a los Capellanes un sueldo congruo relativo a su servicio y grado;
5) Mantendra? informado al Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, de los programas, trabajos y servicios religiosos que prestan los Capellanes en los diferentes Cuerpos o Instituciones Militares;
6) Ser asesor del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada en materias religosas;
7) Proponer al Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada las disposiciones, instrucciones, directivas y o?rdenes, relacionadas con el servicio religioso para ser incluidas en los pa?rrafos correspondientes a los Planes y Ordenes de Operaciones o Administrativas que elabore este Organismo;
8) Informar al Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, de todas las anomali?as que notare en cuanto al funcionamiento del servicio;
9) Mantendra? estrecha coordinacio?n con el Departamento de Personal del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada y asesorar a este Departamento en la elaboracio?n de directivas, programas e instruccio?n, tendientes a mantener la moral y el espi?ritu religioso dentro de la Fuerza Armada.
10) Hacer todas las proposiciones que estime conveniente, para el mejor funcionamiento del servicio;
11) Tomar bajo su cargo la responsabilidad de los servicios religiosos en caso de defuncio?n de un alto Jefe de la Fuerza Armada;
12) Cumplir cualquier otra comisio?n o trabajo que le encomiende el Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica o el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada que estuviere relacionada con este servicio.

Art. 9.- Del Vicario General Militar: Sera? un auxiliar y eficaz colaborador del Ordinario Militar, por lo tanto, actuara? y seguira? las instrucciones que reciba dentro de su cargo. Podra? representar y disponer con la autoridad que le sea delegada por el Ordinario Militar y a falta de e?ste tendra? las funciones establecidas en el Art. 8.
Art. 10.- Del Secretario General: Sera? el coordinador general bajo la obediencia del Ordinario Militar y tramitara? los asuntos y correspondencias propias de su cargo. En consecuencia, debera? mantener la informacio?n y comunicacio?n necesaria con todos los Capellanes en asuntos relacionados con el servicio.
Art. 11.- De los Capellanes: Son los sacerdotes que con sus respectivos nombramientos eclesia?stico y militar dara?n el servicio religioso y la asistencia espiritual, en las diferentes Unidades de la Fuerza Armada, tales como:
1) Dar asistencia a los familiares y personal dome?stico de los miembros de la Fuerza Armada y a todos los que de alguna manera este?n vinculados a la Institucio?n donde prestan sus servicios;
2) Elaborara? un plan de asistencia y servicio religioso, que sera? presentado al Jefe de la Unidad y al Ordinario Militar para su aprobacio?n; en el plan de trabajo tomara? muy en cuenta los aspectos religiosos, sociales, culturales y de formacio?n humana, especialmente en cuanto al conocimiento de los Derechos Humanos y al respeto de ellos;
3) Sera? el encargado de celebrar personalmente, y en el recinto del Cuerpo, todos los servicios religiosos;
4) Sera? el asesor directo del Comandante del Cuerpo, en cuanto al servicio religioso se refiere; y el encargado de impartir pla?ticas, de cara?cter religioso y moral al personal, de acuerdo a los planes de Instruccio?n;
5) No estara? obligado a realizar comisiones que sean incompatibles con su ministerio sacerdotal y debera? mantener ajeno a toda actividad que no sea la de su ministerio;
6) Llevara? diligentemente los libros en los que registrara? bautismos, confirmacio?n, matrimonios y entierros del personal militar y sus familiares.
Art. 12.- La conducta o comportamiento militar del Ordinario Militar, del Vicario General Militar y de los Capellanes, estara? regida por este Reglamento, por la Ordenanza y Leyes Militares y Leyes Eclesia?sticas.
Art. 13.- El Ordinario Militar y el Vicario General Militar causara?n alta dentro de la Fuerza Armada con el grado asimilado de Coronel y Teniente Coronel, respectivamene.
Art. 14.- El Capella?n incardinado y nombrado, causara? alta dentro de la Fuerza Armada, con el grado asimilado de Capita?n, y pre?stara? su servicio a tiempo completo y recibira? las prestaciones correspondientes segu?n su nombramiento.
El Capella?n a tiempo parcial no tendra? grado asimilado y prestara? su servicio segu?n las directivas correspondientes, recibiendo las prestaciones propias de su nombramiento.
Art. 15.- El traje talar lo usara?n en las ceremonias religiosas y cuando las circunstancias lo exijan. Para el desempen?o en la vida administrativa y operativa usara? el uniforme correspondiente a la actividad.
Art. 16.- El Capella?n para tomar posesio?n de su cargo, se presentara? con el nombramiento respectivo, al Jefe o Director de la Unidad a la cual ha sido destinado, quien a su vez, lo presentara? ante todo el personal.
Art. 17.- El Ordinario Militar, el Vicario General Militar y los Capellanes, gozara?n de respeto, proteccio?n y consideracio?n que amerita su dignidad eclesia?stica y su grado militar.
Art. 18.- Las Capellani?as debera?n contar con un local apropiado para el Capella?n, a fin de que pueda realizar mejor sus servicios dentro de la Institucio?n donde esta? destacado.

Art. 19.- La mutua colaboracio?n y apoyo entre la autoridad militar y eclesia?stica, sera? la norma en sus relaciones, a fin de lograr un conjunto disciplinado que garantice el prestigio de los Jefes y Oficiales ante sus subordinados.
Art. 20.- No se ausentara? de su cargo sin el consentimiento del jefe o Director y del Ordinario Militar, y procurara? buscar a otro Capella?n para que lo sustituya durante su ausencia y el servicio quede debidamente atendido.
Art. 21.- Los Capellanes debera?n recibir cursos de ambientacio?n militar y estudiar el funcionamiento y jerarquizacio?n de la organizacio?n militar.
Art. 22.- Dado el cara?cter del ministerio de los Capellanes, en el caso que deban ser sancionados como consecuencia de un expediente militar, la sentencia sera? certificada al Ordinario Militar para que e?ste u?ltimo le de? cumplimiento en el lugar y la forma que estime ma?s conveniente, si se tratate de una falta.
Si la sancio?n fuere por delito militar, se cumplira? en la forma estipulada por las leyes militares.
Art. 23.- El Ordinario Militar podra? suspender o destituir de su oficio por causas cano?nicas “a norma del Co?digo de Derecho Cano?nico” a los Capellanes, comunicando la suspensio?n o remocio?n al Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica, el cual, sin otro tra?mite, procedera?, en el primer caso, a declararlo en situacio?n de disponibilidad, y, en el segundo caso, a darle de baja en el Cuerpo.
CAPITULO V Derechos y Beneficios
Art. 24.- El Ordinario Militar, el Vicario General Militar y los Capellanes gozara?n de las prestaciones destinadas a los militares de su rango, siguiendo las normas de las leyes militares.
Art. 25.- En caso de que un Capella?n interponga su retiro o baja, debera? hacerlo en tiempo de paz, presentando su renuncia al Ordinario Militar, quien, a su vez, la presentara? al Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica para que resuelva.
Art. 26.- La edad para el retiro del Ordinario Militar, del Vicario General Militar y de los Capellanes, es la establecida en el Co?digo de Derecho Cano?nico, para los Pa?rrocos.
CAPITULO VI Disposiciones Generales
Art. 27.- Se colaborara? al ma?ximo con los Capellanes:
1) Para su desplazamiento en las zonas de operaciones, facilita?ndoles en esta forma el cumplimiento de su servicio religioso:
2) Para celebrar sus oficios ministeriales hasta en las primeras li?neas, cuando el caso asi? lo requiera;
3) Para que la tropa le guarde en todo momento y lugar el respeto y obediencia debida, se le dara? un trato preferencial.
Art. 28.- No debera? abandonar la Unidad a la que este? asignado, au?n en los momentos ma?s difi?ciles para que les preste su ayuda moral y espiritual en todo momento.
Art. 29.- Bajo ninguna circunstancia podra? desempen?arse como Capella?n aquel Sacerdote que no estuviere autorizado legalmente por el Ordinario Militar y registrado como tal en el Departamento de Personal del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada.

Art. 30.- El Ordinario Militar en casos de necesidad podra? proponer al Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica el nombramiento de Capellanes Auxiliares, los cuales causara?n alta y gozara?n de los beneficios y prestaciones correspondientes.
Art. 31.- Los religiosos no sacerdotes, asi? como los Seminaristas, Postulantes y Novicios, que sean llamados al servicio militar, en la medida que el Ordinario Militar estimare necesario, sera?n destinados a ayudar a los Capellanes en su ministerio espiritual, o a otros servicios compatibles con su cara?cter eclesia?stico.
Art. 32.- Cuando por motivo de un servicio religioso para la Fuerza Armada, un sacerdote no incorporado al clero castrense sufriere cualquier dan?o, el Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica le indemnizara? conforme al dan?o recibido; en caso de muerte dicha indemnizacio?n sera? entregada a sus herederos legales.
Art. 33.- Las quejas o reclamos del clero castrense se transmitira?n observando el conducto regular sen?alado en la Ordenanza.
Art. 34.- El Personal del Ordinariato Militar estara? sujeto a las disposiciones de seguridad emitidas al respecto por las Comandancias correspondientes y al secreto que debe guardar de las informaciones que, en razo?n de su funcio?n, llegaren a su concocimiento.
Art. 35.- El Ordinario Militar, el Vicario General Militar y los Capellanes usara?n como distintivos los correspondientes a su grado y servicio.
Art. 36.- La asistencia a los servicios religiosos es voluntaria para el personal militar, ninguna autoridad ya sea religiosa o militar puede dictar o?rdenes que obstaculicen dicha libertad.
Art. 37.- Se reconoce y respetara? la libertad de cultos y el Comandante de cada Unidad facilitara? el cumplimiento de su ejercicio.
Art. 38.- El Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica facilitara? las condiciones necesarias para el mejor desempen?o del servicio religioso para la Fuerza Armada, estableciendo una Capilla Mayor de la Fuerza Armada y Capillas menores en los Cuerpos Militares; proporcionando asimismo una residencia para el Ordinario Militar con su curia, anexa a la Capilla Mayor de la Fuerza Armada.
Art. 39.- Para el cumplimiento del servicio religioso en la Fuerza Armada, el Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica asignara? los fondos econo?micos necesarios, en base al estudio que presente el Ordinario Militar y aprobados en el presupuesto de la Nacio?n.
Art. 40.- En caso de duda en la aplicacio?n o de asuntos no previstos en el presente Reglamento, corresponde al Ministerio de Defensa y de Seguridad Pu?blica y al Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, en coordinacio?n con el Ordinario Militar, resolver lo que fuere del caso.
Art. 41.- El presente reglamento entrara? en vigencia a partir del di?a de su publicacio?n en el Diario Oficial.
DADO EN CASA PRESIDENCIAL: San Salvador, a los treinta di?as del mes de julio de mil novecientos ochenta y seis.
JOSE NAPOLEON DUARTE, Presidente Constitucional de la Repu?blica.
Carlos Eugenio Vides Casanova, Ministro de Defensa y de Seguridad Pu?blica.
D.E. No 57, del 30 de julio de 1986, publicado en el D.O No 141, Tomo 292, del 30 de julio de 1986.

El convenio y el reglamento antes presentados YA EXISTÍAN desde 1968 y 1986 respectivamente.

No hay por tanto ninguna ilegalidad en que un Ordinario Militar se retire con la pensión que le corresponde de acuerdo a la Ley Vigente desde hace décadas. De igual manera, tampoco es ilegal que un capellán del Ordinariato Militar reciba un estipendio por sus servicios.
Por otra parte, TODOS los Estados en los que existe un Ordinariato Militar, en acuerdo con el gobierno de una nación especifica, proveen a los capellanes militares de un estipendio, y éstos últimos son garantizados por el respeto a los mismos acuerdos.
Los concordados, convenios, acuerdos, reglamentarios, y modificaciones de los mismos, entre la Santa Sede y los diferentes Estados en el Mundo pueden ser obviamente analizados y revisados, todo en coherencia con las leyes propias de cada Estado y el respeto a lo acordado. …Jesús no condena. Él repetía: “No juzguen y no serán juzgados”. Sabe que todos somos pecadores ante Dios…El que esté libre de pecados que lance la primera piedra!!

Cfr.
http://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/archivio/documents/rc_seg-st_19680311_santa-sede-rep-de-el-salvador_sp.html

http://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/D/2/1980-1989/1986/07/891F2.PDF
http://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/index_concordati-accordi_sp.htm

Laus Deo
Alabado sea Dios.

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