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Editorial 

Mientras lata un corazón en el vientre materno, hay vida y esperanza

Por Sherman Calvo | Director.

Veo en el lenguaje del lobby mundial del aborto, cómo tratan de degradar a las naciones provida calificándolas de anticuadas y de “tercer mundo”, como si matar a los más vulnerables fuera de algún modo “progresivo”. La verdad es, que aún existen naciones moralmente superiores porque han establecido las características más importantes de una cultura, una en la que las personas son amadas, protegidas y aceptadas.

El Salvador es todavía uno de los modelos a favor de la vida, en un mundo que está siendo atacado por las fuerzas del aborto, mismas que buscarán sin descanso seguir avanzando en su agenda impregnada de una cultura de muerte, valiéndose entre muchos argumentos, el de los casos de violación: «es una barbaridad forzar a una víctima de violación a llevar «el hijo de un violador»”. ¿Por qué un bebé inocente merece la pena de muerte por el crimen de otra persona? Desgraciadamente, en El Salvador hay legisladores que han puesto sus miras en los bebés, mostrándose ambivalentes al abordar temas como el aborto y la ideología de género. 

Interesante lo que publicó el Journal of American Physicians & Surgeons sobre las experiencias posteriores al aborto. Según el estudio, el 58.3 % de las mujeres dijeron que abortaron para hacer felices a otros, mientras que el 28.4 % lo hizo por temor a perder a su pareja. El 73.8% asegura que no fueron totalmente libres a la hora de abortar. El 49.2 % indica que eran conscientes que el feto era un ser humano y el 66 % reconoce que sabían en su corazón que estaban obrando mal al practicarse el aborto. De este estudio podemos sacar una conclusión evidente: «El aborto NO empodera a las mujeres, las desempodera».

Hay quienes califican el aborto como “el derecho de la mujer sobre su cuerpo”. Por mucho que los pro aborto consideren que no son seres humanos, lo que lleva dentro de “su cuerpo”, es “otro cuerpo”, un ser humano. ¿Qué es lo que quieren? Una ley permisiva con la muerte. Pregunto entonces a las personas anti vida, a los legisladores pro aborto y a los médicos abortistas, quienes son realmente los que padecen del corazón y de fatales desórdenes mentales: ¿Consideran progresista y generoso, impedir que los niños nazcan? Yo creo que no puede haber una legislación más generosa que el favorecer que los niños nazcan.

Esta historia que leí, no sé si es real o no, pero igual es un remesón de conciencia sobre el fondo de este artículo:

Preocupada, una mujer buscó a su ginecólogo.

  • ¡Doctor, tengo un problema muy serio y necesito su ayuda desesperadamente! Mi bebé no tiene un año y estoy embarazada de nuevo. No quiero otro hijo.

Entonces el médico dijo:

  • ¿En qué exactamente quieres que te ayude?
  • ¡Quiero hacer un aborto!

Después de pensar por unos instantes, el médico dijo:

  • Mira, tengo una idea que me parece mejor y también es menos arriesgada. La mujer sonrió satisfecha. Así que el médico continuó:
  • Mira, para que no tengas que cuidar de dos bebés, vamos a matar al que está en tus brazos. Así podrás descansar hasta que el otro nazca. Ya que vamos a matar a uno de tus hijos, no importa cuál de ellos. Dicen que los hijos son todos iguales para las madres. ¿No es así? Y, además, tu vida no correrá riesgo con procedimientos quirúrgicos, si eliges ese para matar.

La mujer, escuchó las palabras del médico y le dijo:

  • Qué monstruosidad me está proponiendo. ¡Matar a un niño es un crimen!
  • El médico le respondió: Estoy de acuerdo. Pero pensé que eso no era problema para ti. Sólo te estoy sugiriendo que elijas al hijo que será asesinado.

Por el rostro de la mujer, el médico vio que había podido aclarar su punto de vista. Y él la convenció de que no hay diferencia entre matar a un niño que está en sus brazos o uno que está en el vientre. El crimen es el mismo.

  • ¿Sabes desde cuándo Dios te ama? ¡Desde el vientre de tu madre!

En el libro del Dr. David Reardon, “Víctimas y Vencedores”, hablando sobre embarazos, abortos y niños resultantes de agresión sexual, cita la investigación que después de un aborto, las víctimas de violación tienen una mayor tasa de suicidios, sobredosis de drogas, etcétera. Revela también que los violadores, abusadores de niños y traficantes de sexo aman el aborto, porque destruye “la evidencia”. Si nos importan las víctimas de violación, debemos protegerlas del violador y del aborto, ¡y no del indefenso bebé! Mientras hay un latido del corazón en el vientre materno, hay vida y hay esperanza.

Después de publicado mi artículo de opinión, recibí esta información editorial de dos amigos lectores:

Estimado Sherman: La historia que cuentas del médico que ofreció «matarle al hijo mayor» a la madre que esperaba un bebé, es una anécdota real. Se trata del Dr. Marco Antonio Chang. Aunque ya está mayor, aún vive. El Dr. Chang nació en Guatemala, se ordenó de sacerdote del Opus Dei y actualmente vive en El Salvador.

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