Evangelio 

Evangelio del día Jueves 03 de Enero

Feria de tiempo de Navidad (3 ene.)

Santísimo Nombre de Jesús


† Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 29-34.

Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel”.
Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo’.
Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Este encuentro había sucedió cerca del río Jordán, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos jóvenes galileos habían escogido al Bautista como guía espiritual.

Un día llega Jesús, y se hizo bautizar en el río. Al día siguiente pasó de nuevo, y entonces el que bautizaba, es decir, Juan Bautista, dijo a dos de sus discípulos:

“Este es el Cordero de Dios”.

Y para Juan y Andrés fue una centella. Dejaron a su primer maestro y se pusieron a seguir a Jesús. Por el camino, Él se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva: “¿Qué quieren?”.

Jesús aparece en los Evangelio como un experto del corazón humano. En ese momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos. De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido?

Los jóvenes que no buscan nada, no son jóvenes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver jóvenes jubilados. Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un incendiario de corazones.

[…] El Señor no quiere hombres y mujeres que caminan detrás de Él de mala gana, sin tener en el corazón el viento de la felicidad. Ustedes, que están aquí en la Plaza, les pregunto – cada uno responda a sí mismo – ustedes, ¿tienen en el corazón el viento de la felicidad? Cada uno se pregunte: ¿Yo tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la felicidad?

Jesús quiere personas que han experimentado que estar con Él nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada día de la vida. Un discípulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste.

[…] Por favor, les pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda cínicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ningún proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los viejos de corazón que sofocan la euforia juvenil.

Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza. Cultivemos en cambio, sanas utopías:

Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad. Soñar en un mundo diferente… (Catequesis. Audiencia General, 30 de agosto de 2017)

Oración de sanación

Señor, quiero tener presente quien soy y a donde voy. No permitas que me olvide que mi historia de vida está ligada a tu deseo amoroso de salvación.

No quiero que mis malas decisiones me lleven a ser una persona que no quiero ser, haciendo cosas que dañan mi relación Contigo y me hacen infeliz.

Dame el discernimiento para saber cuál es mi vocación y escuchar tu voz en mi corazón, que penetre mis sentidos y me haga comprender tu designio de amor sobre mí.

Gracias por las bendiciones que has puesto en mi camino con las que voy construyendo mi felicidad mostrándome tus maravillosos destellos de poder.

Señor, te confieso que me han asaltado las dudas; pero en el fondo de mi corazón sé que estás conmigo y no permites que nada malo me pase.

Te agradezco el ánimo que me das a diario para no dejarme vencer por las tentaciones y por las fuerzas que pones en mi corazón para salir adelante.

No permitas que mis miedos y flaquezas, mi pereza y falta de fe, me hagan incapaz de ser perseverante en la oración y conseguir ser cada día mejor.

Te entrego todas mis preocupaciones. Sigue bendiciéndome y fortaléceme para continuar luchando todas mis batallas. Gracias Señor. Amén.

Propósito para hoy

En este nuevo año, revisaré cuáles son mis talentos para asegurarme de que los esté usando para el bien de los míos y de los más necesitados

Frase de reflexión

“Cristo nos guía a salir cada vez más de nosotros mismos, para entregarnos y servir a los demás”. Papa Francisco.

POST RELACIONADOS