Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 21 de Noviembre

Miércoles de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Beata Cleilan Merloni.

 

† Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 12, 46-50

La verdadera familia de Jesús: “En aquel tiempo, estaba todavía Jesús hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”. Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

“Quienes escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica”. Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.

Esta es la vida cristiana, nada más, ¡eh! Simple, simple. Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.

He aquí porqué Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando:

“Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.

Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: “¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?”. Y nuestra vida cambia.

Cada vez que nosotros hacemos esto – abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: “Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?” – esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios.

[…] Poner después en práctica lo que se ha escuchado no es fácil, porque es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios. Pistas concretas para hacerlo son los Mandamientos, las Bienaventuranzas.

Contando siempre con la ayuda de Jesús, incluso cuando nuestro corazón escucha y hace de cuenta que no comprende. Él es misericordioso y perdona a todos, espera a todos, porque es paciente.

[…] El Señor siempre siembra su Palabra, sólo pide un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica. Por esto que la oración del Salmo: “Guíame Señor por la senda de tus mandamientos”, es decir por la senda de tu Palabra, y para que yo aprenda con tu guía a ponerla en práctica. (Homilía en Santa Marta, 23 de septiembre de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, gracias por darme la oportunidad de contarme entre los tuyos. Tú Palabra es mi apoyo en momentos difíciles y mi brújula para llegar al Cielo.

No quiero ser una persona incoherente y olvidarme de tus mandatos, uno de esos que dicen conocer tu palabra, pero a escondidas hago otra cosa.

Quiero mantenerme firme entro lo que digo y hago. Sólo Tú puedes darme la fuerza para sostenerme y salir adelante en los momentos de quiebre.

Quiero creer en Ti, demostrarte con mis obras que te amo, pues ¿cómo podré decir que pertenezco a tu familia sino practico lo que me dices?

Señor, gracias por haberme dejado a tu Madre, ella es mi compañera de caminos, mi estrella de la mañana, la más grande de tus discípulos.

Espero que yo, a fiel ejemplo de María, pueda imitarte también en todas tus virtudes, amarte y ser uno de los que trabajan para tu Reino.

Tú has dicho que quien practica tu Palabra se convierte en una María, en cada uno de tus discípulos y así comenzamos a ser parte de tu familia.

A María acudiré siempre para que me consuele en las dificultades y me ayude a alcanzar una verdadera imitación de tu vida y de tu amor. Amén

Propósito para hoy

Hoy voy a reflexionar en cómo puedo vivir más entregado al servicio, y cómo puedo hacer para comprender y amar a las personas ingratas con mayor misericordia

Frase de reflexión

“Si alguien nos pide ayuda, ¿nos paramos? ¡Hay tanto sufrimiento y pobreza, y tanta necesidad de buenos samaritanos”. Papa Francisco.

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