Evangelio 

Evangelio del día Martes 30 de Octubre

Martes de la trigésima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Ángel de Acri, Beato Alejo Zarycky.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 18-21.

Jesús dijo entonces: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas”.
Dijo también: “¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?
Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Es siempre Dios, quien hace crecer su Reino. Por esto rezamos tanto , “venga a nosotros tu Reino”. Es Él quien lo hace crecer. El hombre es su humilde colaborador, que contempla y se regocija por la acción creadora divina y espera sus frutos con paciencia.

La Palabra de Dios hace crecer, da vida, y aquí quisiera recordarles, otra vez, la importancia de tener el Evangelio, la Biblia, a mano. El Evangelio pequeño, en la cartera, en el bolsillo, y de alimentarnos cada día con esta Palabra viva de Dios.

Leer cada día un pasaje del Evangelio, un pasaje de la Biblia. Jamás olviden esto, por favor. Porque esta es la fuerza que hace germinar en nosotros la vida del Reino de Dios.

La segunda parábola utiliza la imagen del granito de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta llegar a ser la más grande de todas las plantas de la huerta. Y así es el Reino de Dios, una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.

Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes.

Cuando vivimos así, a través nuestro irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar la entera masa del mundo y de la historia.

De estas dos parábolas surge una enseñanza importante: el Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. Nuestra débil obra, aparentemente pequeña frente a la complejidad de los problemas del mundo, si se la coloca en la de Dios no tiene miedo de las dificultades.

La victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza y a la esperanza, a pesar de los dramas, las injusticias y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque lo hace madurar el amor misericordioso de Dios.

Que la Santísima Virgen, que ha escuchado como tierra fecunda la semilla de la divina Palabra, nos sostenga en esta esperanza que jamás nos decepciona (Reflexión antes del rezo del ángelus, 14 de junio de 2015)

Oración de Sanación

Señor mío, te amo y cada día necesito de tus fuerza, gracias y bendiciones para salir adelante y de tu Palabra poderosa que me hace ser valiente en los desafíos.

Gracias por la confianza que has puesto en mí y que, a pesar de mis continuas faltas, me entregas muchos talentos y me haces responsable en ser un multiplicador de tu amor.

Hoy me pregunto: ¿Cómo vivo mi fe? ¿Cómo reflejo tu amor? ¿Soy cristiano verdadero o uno a medias? ¿Cómo utilizo mis talentos? ¿Llevo coherentemente tu mensaje?

Tú lo has dicho: el Reino está dentro de mí. Tú lo has depositado en mi corazón y clama desde dentro que yo infunda esperanzas y consuelo a los demás.

No soy más que un portador de tu amor, un portador de tus virtudes y de esperanzas que impulsan y ayudan a dirigir a los demás a ese gozo que nos espera a tu lado.

Abro mi corazón Señor, y te pido, te suplico, te ruego que me ayudes a reflejar mi fe en todas las acciones de mi vida y que pueda hacer visible el poder maravilloso de tu reinado.

Quiero ser una bendición viviente para todos. Edificar ambientes sanos, alegres y unidos en fraternidad, multiplicando el bien y el deseo de vivir feliz.

Quiero recibir la fuerza restauradora de tu amor para que me impulse y me permita crecer y hacer crecer tu semilla del Reino en el mundo entero. Amén

Propósito para hoy

Rezaré la Coronilla de la divina misericordia como reparo a las ofensas a Jesús Sacramentado

Frase de reflexión

“El cristiano es aquel que sabe abajarse para que el Señor crezca, en su corazón y en el de los demás”. Papa Francisco.

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