Evangelio 

Evangelio del día Lunes 17 de Septiembre

Lunes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Sátiro de Milán, San Roberto Belarmino.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 7, 1-10.

Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: “El merece que le hagas este favor,
porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga”.
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa;
por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: ‘Ve’, él va; y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘¡Tienes que hacer esto!’, él lo hace”.
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”.
Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe.

Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor.

Este es precisamente el encuentro que queremos: el encuentro de la fe”.

Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor, es importante dejarse encontrar por Él.

Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros, entre comillas, digámoslo, los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que renueva todo, porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino.

¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!

Tener un corazón abierto.

Un corazón abierto, para que Él me encuentre. Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. No, no.

El Señor nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: es amor concreto. De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona.

Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!. (Homilía en Santa Marta, 02 de diciembre de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, bendito sea tu inmenso amor con el que me acoges y perdonas. Tus grandes lecciones de fe, llenas de grandeza y sencillez, abrigan mi vida.

Ayúdame a ser un instrumento tuyo, para que los demás y los míos, experimenten la gracia de esa alegría que tienes para cada uno de nosotros.

Como aquel centurión, que no pidió nada para sí, sino que intercedió por su siervo, así también quiero interceder yo por los que tengo mucho aprecio

Dame firmeza en todas mis decisiones y acciones para mostrar a otros el rostro de tu amor y llevarlos a transformar sus vidas según tu compasión

Dame la fuerza para hacerte presente en las situaciones de cada día. Si hay algo que puedo hacer siempre por los demás es orar, interceder por ellos.

Dios de amor, Tú eres todo compasivo con los enfermos y desvalidos, sanas sus dolencias y heridas. Ven y dame tu sanación y lléname de tu fuerza.

Confiado en tu poder, te pido por mi familia, por los que tienen endurecido el corazón y por los que temen acercarse a Ti debido a sus fallas y miserias

Rompe toda barrera de inseguridad en mi vida, ten compasión de mí, dame fuerzas para superar los rechazos de aquellos que intento acercar a Ti. Amén

Propósito para hoy

“Poner más atención a la lengua, en relación a lo que decimos de los demás. Es una pequeña penitencia pero da buenos resultados.”

Frase de reflexión

“En la familia se aprende a amar y a reconocer la dignidad de todas las personas, especialmente a las más débiles”. Papa Francisco.

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