Evangelio 

Evangelio del día Jueves 27 de Septiembre

Jueves de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Vicente de Paúl.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 7-9.

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”.
Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”.
Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?”. Y trataba de verlo.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas´”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor mío, solo Tú tienes el poder de crear y transformar, de hacer nueva todas las cosas. Quiero sentir tu paz en mi corazón, esa paz que es capaz de darme alegrías y que alivia a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra en medio de tantos problemas que me acontecen. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en triunfos, mis llantos en alegrías.

Te abro mi corazón por completo para que vengas y formes parte de él. Bendice mis sueños y ayúdame a mantener viva la esperanza de poder crear un mundo nuevo, un mundo mejor para todos.

Mueve mi corazón con tu poder, para así poder emprender acciones y enfrentar toda clase de situaciones complicadas que vengan presentándose en el camino. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, amarte más y vivirte más, pues en lo poco que mi alma te ha conocido me has dado muchas bendiciones. Quiero vivir para Ti y estar abierto a todas tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el Dios de lo imposible y como el que me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe ni me quiebre el espíritu, y que ninguna dificiltad me haga perder la dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias Señor mío, porque sé que en este momento derramas innumerables milagros sobre mi vida, me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón que me hace consciente de todas mis capacidades para salir adelante.

Te amo mi Señor. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco.

POST RELACIONADOS

Leave a Comment