Evangelio 

Evangelio del día Jueves 06 de Septiembre

Jueves de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario.
 
Santo del día: San Zacarías Profeta.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11. 

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”.
Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”.
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”.
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”.
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”. En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación

El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio.

Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo.

La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás.

Debemos preguntarnos también nosotros:

  • “¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto?
  • ¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su Sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?
  • ¿Tengo confianza en Cristo?.

¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 04 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, me presento ante Ti con la seguridad de que me amas y me das tu protección en esos encuentros inesperados cargados de dificultades.

Te presento hoy todas mis enfermedades, no sólo las físicas sino también las del alma, las que me roban la esperanza y las ganas de salir adelante.

Acudo a tu encuentro en la oración, donde recibo sanación, liberación, y reposo para mi alma, mis cargas se aligeran y se renuevan mis fuerzas

Quiero enfocarme en la fuerza restauradora de tu amor. Aclara mi mente y mi corazón para saber cómo actuar, qué decir y tomar las mejores decisiones.

Ayúdame a seguir adelante con sabiduría, confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le llegará el fracaso ni será abatido por el desánimo.

Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Tú das la fuerza y la calma para caminar sin temor. Cuento con tu amor y tu poder que me respalda.

Hoy, más que nunca necesito de tu acción poderosa sobre mí. Que mi corazón se llene de tu paz y sea capaz de vivir con fe cada reto de la vida.

Confío en tu misericordia que me va transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén

Propósito para hoy

Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima.

Frase de reflexión

“No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad”. (Papa Francisco)

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