Evangelio 

Evangelio del día Martes 21 de Agosto

Martes de la vigésima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Pío X.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 19, 23-30.

Jesús dijo entonces a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.
Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”.
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”.
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible”.
Pedro, tomando la palabra, dijo: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?”.
Jesús les respondió: “Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Cuando un cristiano está apegado a los bienes, hace el mal papel de un cristiano que quiere tener dos cosas: el cielo y la tierra. Y el punto de confrontación es precisamente lo que dice Jesús: la cruz, las persecuciones, quiere decir negarse a sí mismo, sufrir la cruz cada día.

Por su parte, los discípulos tenían esta tentación: seguir a Jesús, ¿pero cuál será el final de este buen negocio?. Y pensemos en la madre de Santiago y Juan cuando pidió a Jesús un sitio para sus hijos: “Ah, a este nómbralo primer ministro y a este ministro de economía”.

Era el interés mundano en el seguimiento de Jesús: pero luego el corazón de estos discípulos fue purificado, purificado, purificado hasta Pentecostés, cuando lo comprendieron todo.

[…] Cuando se quiere estar con Jesús y con el mundo, con la pobreza y con la riqueza, surge un cristianismo a medias, que busca la ganancia material: es el espíritu de la mundanidad. Y ese cristiano, decía el profeta Elías, “cojea con ambas piernas”, pues no sabe lo que quiere.

Así, la clave para comprender este discurso de Jesús -cien veces más, pero con la cruz- es la última expresión: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros“. Y esto es lo que dice del servicio:

“Quien se cree o quien es el más grande entre vosotros, que sea servidor: el más pequeño”.

No por casualidad, al decir estas palabras Jesús tomó un niño y lo mostró.

Seguir a Jesús desde el punto de vista humano no es un buen negocio: se trata de servir…

Son tres cosas, tres escalones, los que nos alejan de Jesús: las riquezas, la vanidad y el orgullo. Por ello las riquezas son tan peligrosas: te llevan inmediatamente a la vanidad y te crees importante; pero cuando te crees importante, se te sube a la cabeza y te pierdes.

Es por ello que Jesús nos recuerda el camino:

“Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros, y quien es el primero entre vosotros que sea el servidor de todos”.

Es un camino de abajamiento, el mismo camino recorrido por Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Señor, creo en tu sabiduría que me guía por el mejor de los caminos y que en este momento me abres los caminos adecuados para lograr mi felicidad.

Te entrego mi corazón para que lo llenes con tu amor. Pongo en tus manos todos mis proyectos y acciones porque sé que en Ti no quedaré defraudado.

Dame la fuerza para luchar por mis sueños, por mi salvación y la de los míos. Derrama tu sangre poderosa sobre mí y líbrame de toda influencia negativa.

Fortalece mi espíritu para vencer el orgullo, la vanidad y toda manifestación de egoísmo que me crea apegos a cosas sin sentido y que de nada me sirven.

Dios mío, ven y limpia mi corazón, que sea siempre sincero, honrado, dispuesto a la caridad y empático con las necesidades de mis hermanos.

Que mi fe se fortalezca a través de tu Palabra sanadora para que me haga capaz de rechazar todo deseo de enriquecerme y creerme importante.

Ayúdame a construir un corazón desprendido. Cuento contigo para salir victorioso de todos esos obstáculos y seguirte en libertad.

Confió y espero en Ti, pues mi esperanza está puesta en tus promesas y en tus palabras de consuelo que esconden el gran tesoro de tu amor. Amén

Propósito para hoy

Fomenta la paz a tu alrededor. Controla los enfados, malos modales, groserías, insultos. Repasa dos pasajes bíblicos durante el día

Frase de reflexión

“Saludo a los enfermos y a cuantos sufren. Cristo crucificado está con ustedes: acójanse a Él”. Papa Francisco.

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