Opinión 

¿Por qué la oración de una madre (biológica o espiritual) es tan potente?

 

En Lucas 7, Jesús vio pasar una enorme procesión fúnebre en Naím. Estaba allí la ciudad entera.
Vio cómo lloraban jóvenes y mujeres. Vio a los pastores y a los apóstoles que lloraban. Vio a los ancianos llorar. Vio padres que lloraban. Vio niños que lloraban…
Veía la tristeza en el rostro de las personas. Nada parecía moverlo… hasta que vio a la madre.
La Bíblia dice que tuvo compasión cuando la vio e inmediatamente resucitó a su hijo de la muerte (Lucas 7: 12-15).
Fue el grito desesperado de una madre lo que tocó el Corazón de Dios. Todavía hoy, las madres que lloran frente al Señor por sus familias, sus matrimonios, sus casas… tocan el Corazón de Dios.

Cuando una madre deja de rezar, su familia (especialmente sus hijos) corren peligro. Satanás encuentra un punto débil y comienza a destruir la casa… hasta que éstas vuelven a su lugar legítimo, como ancla de la casa.

En los Salmos 17, 36, 57, 63 y 91 el papel de Dios se compara al de una MADRE.
Como una madre protege, y defiende a sus hijos, así también Dios nos protege bajo la sombra de sus alas. Encontramos refugio en Él y podemos quedarnos allí hasta que pase el peligro.

El papel de una madre es tan fundamental que un padre no recibirá respuesta a sus oraciones si la deshonra o no la respeta (1 Pedro 3: 7). Por el simple hecho de gozar de este favor, las madres son las personas más atacadas de la casa. El diablo tiene terror a las madres que REZAN (son la central eléctrica de la casa!). Es el mismo Dios el que ha puesto dentro de las madres la gracia y la resistencia necesarias para hacer frente a cualquier situación.

Hoy, como mujer, como madre de familia, considérate bendecida. Considérate privilegiada y “PELIGROSA” CUANDO REZAS.

Invito a todas las madres (biológicas o espirituales) a transmitir este mensaje a otras madres.

Colaboración de Nora de Robles de Costa Rica.

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