Evangelio 

Evangelio del día Viernes 27 de Julio

Viernes de la decimosexta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Pantaleón de Nicodemia.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 18-23. 

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. 
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. 
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, 
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. 
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. 
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Jesús es el Sembrador y que con esta imagen nos da a entender que Él no se impone, sino que propone: no nos atrae conquistándonos sino donándose. Arroja la semilla.

Él derrama con paciencia y generosidad su Palabra. Una Palabra que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto, siempre y cuando nosotros estemos dispuestos a recibirlo.

[…] El terreno bueno es el camino que debemos seguir. No obstante, hay otros dos tipos de terrenos que pueden crecer en nuestro corazón impidiendo que la semilla de Jesús dé fruto: el terreno pedregoso, en el cual la semilla germina pero no llega a dar raíces profundas y el terreno espinoso, lleno de espinos que sofocan a las buenas plantas, espinos que podemos comparar con las preocupaciones del mundo y la seducción de la riqueza.

Cada uno de nosotros puede reconocer estos grandes o pequeños espinos que habitan en su corazón, estos arbustos más o menos enraizados que no agradan a Dios y nos impiden tener un corazón limpio.

Es posible sanear el terreno de nuestro corazón, presentando al Señor a través de la confesión y la oración, nuestras piedras y espinos.

Preguntémonos si nuestro corazón está abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Preguntémonos si en nosotros las piedras de la pereza son todavía muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre a los espinos de los vicios.

Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el título de Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica, nos ayude a purificar el corazón y a custodiar en él la presencia del Señor. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, 16 de julio 2017

Oración de sanación

Señor mío, gracias por hacerme sentir tu presencia al comienzo del día dándome ánimo y fuerzas para permanecer siempre de pie y con alegría.

Pongo en tus manos toda circunstancia que se me pueda escapar de control y no pueda manejar. Tú todo lo puedes y nada puede acabar con tu gracia.

No quiero tener miedo a los tropiezos de la vida. Por eso, quiero pedirte que habites en mi corazón y siembres en él la semilla de Palabra poderosa.

Quiero que mi corazón esté limpio de vicios y de seducciones del mundo para que pueda hacer crecer la semilla de santidad y entregarte frutos de amor.

Tómame de tu mano, no me sueltes ni permitas que caiga en caminos pedregosos que sofocan mi alma con preocupaciones inútiles y sin valor.

Oh mi Dios, ayúdame a ser lo suficientemente fuerte para no dejarme influir por las fuerzas oscuras que me roban la felicidad y quieren abatir mi corazón.

Deseo ser una persona feliz y para eso debo responder con fidelidad a tu llamado y dejarme capacitar por las inspiraciones de tu Santo Espíritu.

Ven Señor, transforma toda dificultad en oportunidad y haz de mi vida un terreno fértil donde puedas habitar con tu poder y construir tu Reino. Amén.

Propósito para hoy

Hacer 15 minutos de oración por los enfermos terminales que no tienen a nadie quien los atienda.

Frase de reflexión

“Cuando necesitemos ayuda, dirijámonos al Padre, que siempre nos mira con amor y no nos abandona nunca”.
Papa Francisco.

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