Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 25 de Julio

Fiesta de Santiago, apóstol.

Santo del día: Beato Darío Acosta Zurita.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 20, 20-28. 

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. 
“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. 
“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. 
“Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. 
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. 
Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad.

Y al final, se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo. De modo que su vida es una vida triste, puesto que tantas cosas grandes del Señor son derrochadas…

Nosotros podemos alejarnos de esta actitud de servicio, ante todo, por un poco de pereza. Y ésta hace tibio el corazón, la pereza te vuelve cómodo.

La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte:

“Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles”.

La otra posibilidad de alejarnos de la actitud de servicio es un poco la de adueñarnos de las situaciones. Algo que ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstoles: “Alejaban a la gente para que no molestaran a Jesús, pero para estar cómodos ellos”.

Los discípulos se adueñaban del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo querían para su grupito. Y después se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder.

Algo que se comprende observando la discusión acerca de quién era el más grande entre Santiago y Juan. Y la madre que va a pedir al Señor que uno de sus hijos sea el primer ministro y el otro el ministro de economía, con todo el poder en sus manos.

Esto sucede también hoy cuando los cristianos se vuelven patrones: patrones de la fe, patrones del Reino, patrones de la Salvación.

Esto sucede, es una tentación para todos los cristianos. En cambio el Señor nos habla de servicio: servicio en humildad, en esperanza, y ésta es la alegría del servicio cristiano.

Que el Señor nos dé estas dos gracias grandes: la humildad en el servicio, a fin de que podamos decir: “Somos siervos inútiles” – pero siervos – hasta el final; y la esperanza en espera de la manifestación, cuando el Señor venga a encontrarnos. (Homilía en Santa Marta, 13 de noviembre de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, al pensar en tu presencia poderosa, me acompaña una fuerza que me renueva el espíritu y me hace querer darlo todo por tu amor y tu reino.

Bendito seas porque intervienes en mi historia para no dejarme caer en actitudes mundanas que me alejen del camino de la humildad y servicio.

El mundo nos ofrece metas materiales, pero a cambio debemos ser individualistas para lograrlo, sin importar a quien nos llevemos por el medio.

Tú me indicas que debo construir mi vida sirviendo con caridad y alegría, sin aspirar a grandes cargos donde quede enceguecido por ansias de poder.

Gracias por todo lo que obras en mí, me das todo lo que necesito para ser feliz y tu sabiduría para no dejarme esclavizar por deseos desenfrenados de poder.

Libera mi alma de esa codicia que me roba mi libertad y me ata a las cadenas del egoísmo y me hace actuar con desprecio e indiferencia hacia los demás.

Libérame de esas malas inclinaciones que intentan separarme de Ti, de tu bondad, de tu generosidad y de tu amor por todos.

Sana mi corazón de todos esos oscuros deseos. Transforma mi actitud para que pueda ver que, solo sirviendo, es que puedo amar viviendo. Amén

Propósito para hoy

En algún momento del día, libre del ajetreo, me alejaré de todos para intimar en la oración con Dios y pedir por mi familia.

Frase de reflexión

“El amor de Dios no es indiferenciado. Dios mira con cariño a cada uno, con nombre y apellidos”. Papa Francisco.

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