Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 18 de Julio

Miércoles de la decimoquinta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Bruno de Segni.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 25-27. 

Jesús dijo: 
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. 
Sí, Padre, porque así lo has querido. 
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Este término “pequeños” indica a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en particular, a los niños. Más adelante Jesús dirá:

“Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mt 18,10).

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos llaman constantemente a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: aquella de no considerarnos autosuficientes sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. ¡Y todos estamos necesitados de ayuda, de amor, de perdón! ¡Todos!

Los niños nos recuerdan otra cosa bella; nos recuerdan que somos siempre hijos. Incluso si uno se convierte en adulto o anciano, aún si se convierte en padre, si se ocupa un lugar de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo.

Todos somos hijos. Y eso nos vuelve a llevar siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros, sino que la hemos recibido…

[…] Hay tantos dones, tantas riquezas que los niños traen a la humanidad. Recordaré sólo algunos. Traen su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura.

El niño tiene una confianza espontánea en el papá y la mamá; y tiene una confianza espontánea en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, todavía no está contaminada por la malicia, por los dobleces, por las “costras” de la vida que endurecen el corazón…

Pero, los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente….

Además, en su simplicidad interior, traen consigo la capacidad de dar y recibir ternura. Ternura es tener un corazón “de carne” y no “de piedra”, como dice la Biblia (cf. Ez 36, 26).

También tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos cuando los tomo para besarlos, sonríen. Otros, me ven de blanco, creen que soy el médico y que vengo a hacerles la inyección y lloran. Espontáneamente. Los niños son así.

[…] Tenemos que preguntarnos nosotros mismos: ¿yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor? ¿O nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro? ¿O he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños.

Por todas estas razones, Jesús invita a sus discípulos a ser como los niños, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. (Catequesis, Audiencia General, 18 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Señor mío, que mi corazón se abra a tu Palabra de forma sencilla, porque en la sencillez puedo apreciar las bondades y gracias que quieres darme.

No es fácil cumplirte cuando el mundo me ofrece cosas “maravillas”, tener muchas cosas, sobresalir, alcanzar el éxito material y los elogios de otros.

Pero tu gracia me basta, porque tu poder se manifiesta en la debilidad. Los humildes atrapan tu atención; por eso, haz mi corazón semejante al tuyo.

Ayúdame a superar mis dificultades y limpia mi alma de emociones negativas de manera que, todas mis acciones, sean dirigidas por tu gracia y sabiduría.

Quiero descubrirte en lo más simple y alcanzar la alegría en lo que no es ostentoso. Abro los ojos y mi corazón y mi alma para sentirte en lo cotidiano.

Si quiero permanecer en tu rebaño, debo incluir la honestidad, honradez y sencillez en mi vida. Quiero contarme entre los que se fían plenamente de Ti.

Ayúdame a confiar en Ti como confía un niño, como se entrega y ama un niño en tus brazos consoladores que resguardan y protegen de todo mal.

Me propongo dejar de vivir para mí, salir de mi egoísmo y ser generoso en todo lo que hago. Con tu amor y tu inspiración, todo lo podré. Amén

Propósito para hoy

Desde hoy planificaré mi próxima confesión y la prepararé con un buen examen de conciencia.

Frase de reflexión

“La Iglesia invita a todos a acogerse al amparo de la ternura y el perdón del Padre”. Papa Francisco.

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