Evangelio 

Evangelio del día Viernes 01 de Junio

Viernes de la octava semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Aníbal María Di Francia.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 11, 11-26.

Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania. 
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. 
Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos. 
Dirigiéndose a la higuera, le dijo: “Que nadie más coma de tus frutos”. Y sus discípulos lo oyeron. 
Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, 
y prohibió que transportaran cargas por el Templo. 
Y les enseñaba: “¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. 
Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. 
Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. 
A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. 
Pedro, acordándose, dijo a Jesús: “Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado”. 
Jesús le respondió: “Tengan fe en Dios. 
Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: ‘Retírate de ahí y arrójate al mar’, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. 
Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. 
Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”. 
Pero si no perdonan, tampoco el Padre que está en el cielo los perdonará a ustedes. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

La liturgia del día propone el Evangelio en el que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo, porque han transformado la casa de oración en una cueva de ladrones.

Y lo que hace Jesús es un gesto de purificación, el templo había sido profanado y con el Templo, el pueblo de Dios. Profanado con el pecado tan grave que es el escándalo.

La gente es buena, la gente iba al Templo, no miraba estas cosas; buscaba a Dios, rezaba… pero debía cambiar las monedas para las ofrendas. El pueblo de Dios no iba al Templo por esta gente, por los que vendían, pero iban al tempo de Dios y allí había corrupción que escandalizaba al pueblo.

Por eso yo pienso en el escándalo que podemos causar a la gente con nuestra actitud, con nuestras costumbres no sacerdotales en el Templo: el escándalo del comercio, el escándalo de la mundanidad.

Cuántas veces vemos que entrando en una iglesia, aún hoy, está ahí la lista de los precios, para el bautismo, la bendición, las intenciones para la misa. Y de todo esto el pueblo se escandaliza.

¿Por qué actúa Jesús así? Él lo había dicho y lo repite de otra manera aquí: no se puede servir a dos señores. O das culto a Dios o das culto al dinero.

Y aquí la casa del Dios vivo es una casa de negocios: se daba precisamente culto al dinero. Jesús, en cambio, dice: Está escrito:

“Mi casa será casa de oración; pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos”.

De este modo, distingue claramente las dos cosas.

Así que no se puede servir a dos señores: Dios es absoluto. Pero hay otra cuestión: “¿Por qué Jesús se molesta con el dinero?”. Porque la redención es gratuita: la gratuidad de Dios.

Jesús, en efecto, vino a traernos la gratuidad total del amor de Dios. Por ello cuando la Iglesia o las iglesias se convierten en negocios, se dice que la salvación no es tan gratuita.

Y es justo por eso que Jesús toma el látigo en la mano para hacer este rito de purificación en el templo (Homilía en Santa Marta, 21 de noviembre de 2014)

Oración de sanación

Jesús amado, eres mi gran ejemplo a seguir, mi tesoro vivo y lleno de virtudes al que debo imitar. Hazme sentir hoy que estoy en tus manos.

A veces tus palabras pueden parecer duras, incómodas, pero están llenas de vida y sabiduría. En ellas encuentro consuelo y fuerzas para salir adelante.

Tú deseas todo lo mejor para mí, por eso me hablas claro. Quiero alejar de mí todos esos sentimientos oscuros que me impiden amarte en totalidad.

Tú desprecias a quien tome la casa de nuestro Padre como centro de negocio, pues pone en juego el alma de quien quiere acercarse a Ti.

Señor, aleja de mí a los que no desean mi bien, no me permiten tener una relación de amor contigo y buscan que me pierda entre las cosas del mundo.

Quiero desbordarme en tu amor, sentir ese ardor en el corazón por defender toda herencia sagrada que Dios Padre me ha dejado para adorarle y amarle.

Soy tuyo, te entrego mi corazón y te expongo todas mis fallas para que las repares, te lo entrego con todas las heridas para que lo sanes y restaures.

Dame tu bendición para seguir luchando contra esos impulsos mundanos que me separan de Ti. Ayúdame a seguir construyendo mi felicidad. Amén.

Propósito para hoy

Enviaré hoy un mensaje, o llamaré, a esa persona que sé que no tiene familiares ni amistades para visitarla o invitarla a tomar un café

Frase de reflexión

“Jesús es nuestra esperanza. Nada, ni siquiera el mal y la muerte, podrá separarnos de la fuerza salvífica de su Amor”. Papa Francisco.

POST RELACIONADOS

Leave a Comment