Evangelio 

Evangelio del día Martes 26 de Junio

Martes de la duodécima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7,6.12-14. 

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. 
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 
Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor.

Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre.

Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios.

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme: “pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida…” No, no estás excluido.

Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta.

Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro.

Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio (Homilía en Santa Marta, 25 de agosto de 2013)

Oración de sanación

Jesús mío, gracias por esa paz y consuelo que trae el sentir tu presencia cada día cuando cierro mis ojos al mundo y pienso en todas tus bendiciones.

Seguirte no es tan sencillo; el mundo me abre tantas puertas de fantasías que a veces me deslumbran tanto que me desorientan y pierdo tu camino.

Debo entender que esas maravillas terrenales son solo ilusiones pasajeras que me distraen de mi verdadero objetivo: buscar tu Reino y tu Justicia.

Tú me enseñas que debo tratar a los demás como yo quiero ser tratado, es una regla de oro para poder entrar por esa puerta estrecha que me ofreces.

No quiero sentir miedo de abrir la puerta de mi corazón a todos cuantos necesiten descubrirte, pues tu alegría y salvación es para todos.

Aumenta mi deseo de servir y amar, pues en esa donación, encontraré la puerta que me da la vida en abundancia, la Puerta de tu Corazón.

Comprendo que, para seguirte, debo amar y tener esa empatía con los demás como Tú la has tenido conmigo. Por eso, límpiame de egoísmos.

Haz crecer en mi corazón ese desprendimiento del mundo para poder donarme por completo y proclamar las maravillas del Cielo. Amén

Propósito para hoy

Antes de llegar a casa, regalaré un pequeño detalle a una persona o un vecino(a) cercano, que puede ser hasta un poco de mi tiempo.

Frase de reflexión

“La misericordia es lo único que puede salvar al hombre y al mundo del pecado y del mal”. Papa Francisco.

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