Evangelio 

Evangelio del día Martes 19 de Junio

Martes de la undécima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Santa Juliana Falconieri.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 43-48. 

Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. 
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Amen, hagan el bien, bendigan, recen y no rechacen. Es darse a sí mismo dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, a los que nos hacen mal, a los enemigos. Y ésta es la novedad del Evangelio.

Jesús nos muestra que no tenemos mérito si amamos a los que nos aman, porque eso lo hacen también los pecadores. Los cristianos, en cambio, están llamados a amar a sus enemigos:

“Hagan el bien y presten sin esperar nada. Sin interés y su recompensa será grande”.

Ciertamente el Evangelio es una novedad. Una novedad difícil que hay que llevar adelante, yendo detrás de Jesús.

“Padre, yo… ¡yo no tengo la voluntad de hacer así!”. Bueno, si no te sientes capaz de esto es un problema tuyo, ¡pero el camino cristiano es éste!. Éste es el camino que Jesús nos enseña. ¿Y qué cosa debo esperar?.

Vayan por el camino de Jesús, que es la misericordia; sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. Sólo con un corazón misericordioso podremos hacer todo lo que el Señor nos aconseja. Hasta el final…

Jesús nos pide que seamos misericordiosos y que no juzguemos. Tantas veces, parece que nosotros hemos sido nombrados jueces de los demás: con chismes, hablando mal… juzgamos a todos. Y, en cambio, el Señor nos dice:

“No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados”.

Y al final nos pide que perdonemos y así seremos perdonados.

Todos los días lo decimos en el Padrenuestro: “Perdónanos como nosotros perdonamos”. Si yo no perdono, ¿cómo puedo pedir al Padre que me perdone?.

Pero éste es el camino de Jesús: la magnanimidad, la generosidad; el darse a sí mismo sin medida. Por esto Jesús vino al mundo, y así lo hizo Él: dio, perdonó, no habló mal de nadie, no juzgó.

Ser cristiano no es fácil y no podemos llegar a ser cristianos sólo con la gracia de Dios o sólo con nuestras fuerzas.

Y aquí viene la oración que debemos hacer todos los días:

“Señor, dame la gracia de llegar a ser un buen cristiano, una buena cristiana, porque yo no logro hacerlo”.

(Homilía en Santa Marta, 11 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, tus principales mandamientos de amarte sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo los acepto con alegría y entusiasmo.

Qué bien se siente encontrar tu rostro en las buenas personas. Pero me enseñas algo radical, extremo, que sobrepasa mi limitada lógica humana.

Me enseñas una locura inimaginable que no logro asimilar: Amar a los enemigos, a los que me calumnian, me ofenden, me dañan y a rezar por ellos.

¿Qué mandamiento nuevo es este? ¿De dónde, oh mi Dios, se te ocurrió semejante hazaña, no concebida en ningún corazón humano? ¡Qué difícil!

Tu compasión es incomprensible para muchos. ¿Cómo dudar de tu palabra? Tú eres la fuente de vida y lo que me pidas lo acepto porque te amo.

No puedo llamarme cristiano si no practico el perdón y la oración con los que me han dañado. Ven a vivir en mi corazón y dale fuerzas para lograr este propósito.

Quiero comprender tu misterio de amor, abrazar tu proyecto de felicidad, amarte y cumplir con tus mandatos, porque sé que me quieres digno de Ti.

Quiero mostrarle al mundo tu rostro día a día, amando y rezando por aquellos que han buscado perjudicarme. Dame valor y sabiduría. Amén.

Propósito para hoy

Por muy malos momentos que tenga, ofreceré mi trabajo con alegría por todas esas personas que no conocen el mensaje de Jesucristo

Frase de reflexión

“Conforta, Señor, a cuantos sufren, especialmente a los enfermos, a los necesitados, a los desempleados”. Papa Francisco.

POST RELACIONADOS

Leave a Comment