Evangelio 

Evangelio del día Lunes 18 de Junio

Lunes de la undécima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Gregorio Barbarigo.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 38-42.

Jesús, dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; 
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. 
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

¿Cómo podemos amar a nuestros enemigos? ¿Cómo se puede amar a aquellos que toman la decisión de bombardear y asesinar a tantas personas? ¿Cómo se puede amar a aquellos que por amor al dinero no dejan que las medicinas lleguen a los ancianos y los dejan morir? ¿O a aquellos que sólo buscan el propio interés, el propio poder y hacen tanto mal?

Amar al enemigo parece una cosa difícil, pero Jesús nos lo pide. La liturgia de estos días, nos propone justamente esta actualización de las leyes que hace Jesús, desde la ley del Monte Sinaí a la Ley del Monte de las Bienaventuranzas.

Todos nosotros tenemos enemigos, pero en el fondo nosotros mismos podemos convertirnos en enemigos de los otros.

Tantas veces también nosotros nos convertimos en enemigosde otros, no los queremos. Y Jesús nos dice que debemos ¡amar a los enemigos! ¡Y esto no es fácil! No es fácil…

Pensamos que Jesús ¡nos pide demasiado! Dejamos esto para las monjas de clausura, que son santas; dejamos esto para alguna alma santa, pero en la vida común esto no se puede. Y esto ¡tiene que poderse!

Jesús dice: “No, ¡debemos hacer esto! Porque de lo contrario ustedes son como los publicanos, como los paganos. No son cristianos”.

¿Cómo amar a nuestros enemigos? Jesús dice que debemos hacer dos cosas:

1.- Mirar al Padre que hace salir el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Dios tiene amor para todos.

2.- Ser perfectos como es perfecto el Padre Celestial, imitar al Padre con aquella perfección del amor. Jesús, agregó, perdona a sus enemigos, hace de todo para perdonarlos. Vengarse, en cambio, no es cristiano.

¿Cómo llegamos a amar a nuestros enemigos?

Rezando. Cuando uno reza por aquél que nos hace sufrir es como que el Señor viene con el aceite y prepara nuestros corazones a la paz

Rezar, es lo que nos aconseja Jesús:

“Recen por sus enemigos. Recen por aquellos que los persiguen… Recen”.

Y luego decirle a Dios:

“Cámbiale el corazón. Tiene un corazón de piedra, pero cámbialo, dale un corazón de carne, que sienta y que ame”.

Les dejo sólo esta pregunta y cada uno responda en su corazón: ¿Rezo por mis enemigos? ¿Rezo por aquellos que no me quieren? Si decimos: Si, yo diré: “¡Adelante, reza cada vez más, aquel es un buen camino!” Si la respuesta es: ¡no!, el Señor dice: “Pobrecito, ¡También tú eres enemigo de los otros!”.

Rezar para que el Señor cambie el corazón de aquellos. (Homilía en Santa Marta, 18 de junio de 2013)

Oración de Sanación

Señor, te agradezco haber entrado a mi vida y tocado mi corazón. Con ese nuevo comienzo has sanado mi alma y me has preparado para todas mis luchas.

Tus mandamientos son obra de misericordia que ayudan a purificar mi alma al paso por este mundo. Pero me pides algo nuevo: amar a mis enemigos.

No entiendo tu nuevo mandato: “amar a mis enemigos” ¿Cómo puedo amar a quien le ha hecho tanto mal a mi vida, ese que quiere verme derrotado?

Mi Señor, parece una locura lo que me pides, y puede parecer una locura ante todos los hombres; pero tu lógica no es la mía, tu sabiduría es infinita.

Tú me propones un nuevo estilo que va más allá de toda razón, un estilo de amor extremo, a imitación pura de tu corazón donde todos son bienvenidos.

Sólo con tu gracia y tu poder puedo hacer esto posible. Tú lo practicaste en todo momento, no devolviste nunca mal por mal, ni insultos ni castigos.

Quiero ser perfecto como Tú, compasivo y lleno de bondad. Vivir con la seguridad de que, practicando esto que me pides, se engrandezca mi alma.

Quiero aprender a cuidar el corazón, que en él habiten la compasión y el perdón, que sea bueno, perfecto y santo como Tú lo deseas. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por aquel o aquellos que tienen algo contra mí y pedir que Jesús cambie sus corazones y el mío.

Frase de reflexión

“Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios no consiste en un aspecto secundario de la experiencia cristiana”. Papa Francisco.

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