Evangelio 

Evangelio del día Domingo 10 de Junio

 

Décimo Domingo del tiempo ordinario.

Santo del día: Santo Ángel de Portugal.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 3, 20-35. 

Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. 
Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: “Es un exaltado”. 
Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: “Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios”. 
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: “¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? 
Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. 
Y una familia dividida tampoco puede subsistir. 
Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. 
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. 
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. 
Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”. 
Jesús dijo esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu impuro”. 
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. 
La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. 
El les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. 
Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. 
Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Jesús es nuestra paz, ¡es reconciliación! Pero esta paz no es la paz de los sepulcros, no es neutralidad. Jesús no trae neutralidad. Esta paz no es un acuerdo a cualquier precio.

Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y escoger el bien, la verdad, la justicia, también cuando ello requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses. Y esto sí divide, lo sabemos, divide también los lazos más estrechos.

Pero atención: ¡No es Jesús el que divide! Él pone el criterio:

  • Vivir para sí mismos, o vivir para Dios y para los demás;
  • Hacerse servir, o servir;
  • Obedecer al propio yo, u obedecer a Dios

He aquí en qué sentido Jesús es signo de contradicción.Por lo tanto, esta palabra del Evangelio no autoriza de hecho el uso de la fuerza para difundir la fe.

Es precisamente al contrario: la verdadera fuerza del cristiano es la fuerza de la verdad y del amor, que comporta renunciar a toda violencia. Fe y violencia son incompatibles. ¡Fe y violencia son incompatibles!

En cambio fe y fortaleza van juntas. El cristiano no es violento pero es fuerte y ¿con que fortaleza? con aquella de la mansedumbre; la fuerza de la mansedumbre, la fuerza del amor.

Queridos amigos, también entre los parientes de Jesús hubo algunos que a un cierto punto no compartieron su modo de vivir y de predicar, nos lo dice el Evangelio de Marcos (3,20-21).

Pero su Madre lo siguió siempre fielmente, teniendo fija la mirada de su corazón en Jesús, el Hijo del Altísimo, y en su misterio. Y al final, gracias también a la fe de María, los familiares de Jesús entraron a formar parte de la primera comunidad cristiana (cfr Hch 1,14).

Pidamos a María que también nos ayude a nosotros a tener la mirada bien fija en Jesús y a seguirlo siempre, también cuando cuesta. (Reflexión antes del rezo del ángelus, 18 de marzode 2013)

Oración de Sanación

Señor, quiero sentirme seguro en tu presencia que irradia paz y esperanza, ser consciente de lo preciado que soy para Ti y dejar atrás todos mis miedos.

Dame la capacidad para no dejarme llevar por comentarios hirientes, llenos de celos o envidias, que lo único que buscan es que yo pierda tu camino.

Tú también sufriste el rechazo de tus parientes, quienes te creían loco por el sólo hecho de llevar tu paz a los que estaban necesitados de gestos de amor.

Ayúdame a enfrentar el rechazo. Lléname de paciencia para responder con amabilidad en todas esas situaciones en las que seré apartado por Ti.

Quiero actuar con sabiduría y prudencia. Asísteme con la fuerza de tu Espíritu Santo para llevar a cabo tu obra con valentía, aunque a veces duela.

Ayúdame a tener oídos sordos a las murmuraciones, a despreciar toda palabra vana y a saber llevar los contras en mi propia familia.

Tú eres el Dueño de todo lo que existe y confío en que me darás todas las fuerzas que necesito para enfrentar los prejuicios y vencerlos en tu Nombre.

Confío en que tu gracia se desborda sobre mí ahora y me la da seguridad para sobreponerme y llevar los compromisos con fe y paciencia. Amén

Propósito para hoy

Confiando en que unido a Dios todo se puede, haré una profunda oración seguiré todas las inspiraciones del Espíritu Santo.

Frase de reflexión

“La seguridad de la fe no nos inmoviliza o encierra, sino que nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos”. Papa Francisco.

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