Evangelio 

Evangelio del día Viernes 11 de Mayo

Viernes de la sexta semana de Pascua.

Santo del día: San Mamerto de Viena, Santa Estela S. III, San Francisco de Jerónimo.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 16, 20-23a. 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
“Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.” 
La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. 
También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. 
Aquél día no me harán más preguntas.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Nosotros debemos decirnos la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. No toda. Se llora, tantas veces se llora.

Cuando estás enfermo; cuando tienes un problema en tu familia con un hijo, con una hija, la esposa, el marido; cuando ves que el sueldo no alcanza hasta fin de mes y tienes un hijo enfermo; cuando ves que no puedes pagar la cuota del crédito inmobiliario de la casa y se deben ir…

Tantos problemas, tantos que nosotros tenemos. Pero Jesús nos dice:

“No tengas miedo. Sí, estarán tristes, llorarán y también la gente se alegrará, la gente que está contra ti”

También hay otra tristeza, la tristeza que nos llega a todos nosotros cuando vamos por un camino que no es bueno. Cuando, por decirlo sencillamente, vamos a comprar la alegría, la alegría, esa del mundo, esa del pecado, al final hay un vacío dentro de nosotros, hay tristeza.

Y ésta es la tristeza de la mala alegría. La alegría cristiana, en cambio, es alegría en esperanza, que llega.

Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos. Es una alegría que es purificada por las pruebas y también por las pruebas de todos los días:

“Su tristeza se cambiará en alegría”

Pero cuando vas a lo de un enfermo o a lo de una enferma que sufre tanto es difícil decir: “Ánimo. Coraje. Mañana tendrás alegría”. No, no se puede decir. Debemos hacerla sentir como la hizo sentir Jesús.

También nosotros, cuando estamos precisamente en la oscuridad, que no vemos nada:

“Yo sé, Señor, que esta tristeza se cambiará en alegría. No sé cómo, pero lo sé”.

Un acto de fe en el Señor. Un acto de fe.

Para comprender la tristeza que se transforma en alegría Jesús toma el ejemplo de la mujer que da a luz: Es verdad, en el parto la mujer sufre tanto, pero después, cuando el niño está con ella, se olvida

Lo que queda, por tanto, es la alegría de Jesús, una alegría purificada. Esa es la alegría que queda. Una alegría escondida en algunos momentos de la vida, que no se siente en los momentos feos, pero que viene después, una alegría en la esperanza.

Éste, por tanto, es el mensaje de la Iglesia de hoy: no tener miedo (Homilía en Santa Marta, 30 de mayo de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, desde que empieza el día me recibes con amor y me colmas de fuerzas a medida que se presentan los retos, dejando atrás mis debilidades.

Me has llamado a vivir en la alegría aún en medio de las pruebas, luchas y dificultades. A confiar en que todo lo haces posible y aseguras mis victorias.

No quiero que nada me haga entristecer. Tomo como mía las palabras del Salmista (34,19): “El Señor está cercano a quien tiene el corazón herido”.

Tu asistencia divina viene en mi ayuda, inúndame con tu Espíritu poderoso, fortalece mi alma y prepáreme para todo desafío. No te apartes de mi lado.

Tú quieres hacerme feliz y yo también lo deseo. Te entrego mis cargas y preocupaciones, esas que me crean angustia y que me quieren robar la paz.

Quiero disfrutar de todo cuanto me has dado, vivir con esperanza el día a día. Ayúdame a cambiar mis tristezas y amarguras en alegrías y oportunidades.

Confío en tu promesa fiel, confío en tu Palabra que me conforta, en que, si me esfuerzo, Tú no me desampararás y me cubrirás con tu sombra poderosa.

Ven y hazme saber cómo a Josué (v1,9): “No tengas miedo ni te desanimes, porque Yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”. Amén.

Propósito para hoy

Hoy agradeceré, en una oración especial, los dones que he recibido en mi vida, y haré esa obra de misericordia que he estado posponiendo

Frase de reflexión

“Pidamos por los seminaristas, para que, oyendo la voz del Señor, la sigan con decisión y alegría”. Papa Francisco.

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