Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 30 de Mayo

Miércoles de la octava semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Santa Juana de Arco.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 32-45. 

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 
“Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: 
ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará”. 
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. 
Él les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. 
Ellos le dijeron: “Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. 
Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?”. 
“Podemos”, le respondieron. Entonces Jesús agregó: “Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. 
En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”. 
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. 
Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 
y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. 
Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad. Se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo. De modo que su vida es una vida triste, puesto que tantas cosas grandes del Señor son derrochadas.

La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte:

“Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles”.

Servicio gratuito, sin pedir nada.

Los discípulos en un momento también se adueñaron del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo querían para su grupito.

Y después se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder. Algo que se comprende observando la discusión acerca de quién era el más grande entre Santiago y Juan…

Esto sucede también hoy cuando los cristianos se vuelven patrones: patrones de la fe, patrones del Reino, patrones de la Salvación. Esto sucede, es una tentación para todos los cristianos.

En cambio el Señor nos habla de servicio, servicio en humildad, servicio en esperanza, y ésta es la alegría del servicio cristiano. (Homilía en Santa Marta, 13 de noviembre de 2014)

Oración de sanación

Mi Señor, te bendigo y te alabo cada día porque con tu Palabra me llenas el corazón de esperanza y de todo lo que necesito para vivir en libertad.

Gracias por tu inspiración divina, por tocar mi conciencia, iluminar mis pasos y mi corazón y así poder realizar todas mis tareas con alegría y esfuerzo.

Como Tú, quiero ser un servidor, con capacidad de amar y servir a los demás, por eso, debo orientar la brújula de mi corazón en imitar tu obra de amor.

Hazme un instrumento de consuelo. Permíteme sanar y ser sanado por Ti. Que tu fuego celestial extinga mis angustias y todo sentimiento dañino albergado en mi corazón.

Ayúdame a considerarme el más pequeño y no buscar premios de consuelo por hacer el bien. Eres mi Maestro, yo soy tu siervo, el hijo de tu Esclava.

Sólo puedo ser un siervo útil cuando he roto todo vínculo con mis egoísmos y centro mis atenciones en favor de los necesitados, sin esperar recompensa.

Sólo quiero brillar para Ti, dar consuelo y esperanza a los que con dificultad te buscan y aún no comprenden la poderosa fuerza de tu abrazo consolador.

Gracias por estar a mi lado y animarme a seguir adelante, por ayudarme a entender la vida. Confío en tu poder que radica en el servicio y el amor. Amén

Propósito para hoy

Pensar que lo importante y lo que vale para nuestra salvación no es lo material. Recuerda: ¡donde está tu tesoro, estará tu corazón!

Frase de reflexión

“El mes de mayo, dedicado a la Virgen María, es un momento oportuno para comenzar a rezar el Rosario todos los días”. Papa Francisco.

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