Evangelio 

Evangelio del día Martes 29 de Mayo

Martes de la octava semana del tiempo ordinario.

Santos del día: San Felix Zaragoza, Santa Úrsula Ledóchowska.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 28-31. 

Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. 
Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. 
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Pedro le pregunta: “Está bien, ¿y nosotros? Nosotros hemos dejado todo por Ti. ¿Cuál será el salario? ¿Cómo será el premio?”.

La respuesta de Jesús, tal vez, es un poco irónica: pero sí, también tú y todos vosotros que habéis dejado casa, hermanos, hermanas, madre, hijo, campos, tendréis el ciento por uno de esto.

Sin embargo, les advierte que deberán afrontar la persecución, descrita como el salario o mejor la paga del discípulo.

A quien le sigue, Jesús asegura la pertenencia a la familia de los cristianos y recuerda que somos todos hermanos. Pero advierte también que habrá persecuciones, dificultades.

Vuelve sobre el mismo tema: quien me sigue, debe seguir el mismo camino que hice yo. Un camino que conduce a abajarse y que termina en la cruz.

Siempre habrá dificultades que vienen del mundo y las persecuciones, porque Él siguió este camino primero.

Cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida y todo va bien, todo es bello, algo no funciona. Da que pensar que haya cedido a la tentación de seguir el espíritu del mundo antes que a Jesús.

Seguir a Jesús significa seguirle hasta las últimas consecuencias. El seguimiento de Cristo no puede permanecer sólo en una expresión cultural. Mucho menos puede ser un modo para adquirir más poder.

Algunos sacerdotes, algunos obispos, no son muchos, pero algunos piensan que seguir a Jesús es hacer carrera. Pero muchos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es una cosa buena porque así se puede hacer carrera, se puede ir más allá.

Sin embargo ese no es el espíritu. Es más bien la actitud de Pedro, que pregunta:

“Y nosotros, ¿qué carrera hacemos?”.

La respuesta de Jesús, en cambio, es: “Sí, te daré todo, con la persecución”.

No es posible quitar la cruz del camino de Jesús, está siempre. Ciertamente el cristiano no debe provocarse el mal. No es eso.

El cristiano sigue a Jesús por amor, y cuando se sigue a Jesús con amor, la envidia del demonio hace muchas cosas. El espíritu del mundo no tolera esto, no tolera el testimonio.

De aquí la invitación a pensar en la respuesta de Jesús:

“Nadie que haya dejado casa o hermanos, hermanas o madre o padre o hijos o campos por causa mía o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este mundo, cien veces más, en casas, hermanos… junto a las persecuciones”.

No lo olvidemos. Seguir a Jesús con amor paso a paso: éste es el seguimiento de Cristo. Pero el espíritu del mundo seguirá sin tolerarlo y hará sufrir a los cristianos. Se trata, sin embargo, de un sufrimiento como el que soportó Jesús.

Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el camino que Él nos mostró, que Él nos enseñó. Esto es hermoso: Él no nos deja nunca solos, nunca. Está siempre con nosotros.(Homilía en Santa Marta, 29 de mayo de 2013)

Oración de Sanación

Señor, buscar el Reino del Padre exige una entrega total del corazón y una plena confianza en su voluntad y en las promesas que nos dejaste a todos.

Tus discípulos lo dejaron todo por Ti: familia, bienes, trabajo; esto hace que me cuestione: ¿qué he dejado yo? ¿Qué pienso dejar por seguir y tus pasos?

No puedo servirte como me lo pides si estoy aferrado a lo material. No quiero vivir con egoísmos, poniendo mi esperanza en riquezas y bienes pasajeros.

Sé que seguirte no implica librarme de las dificultades, antes bien, deberé prepararme para enfrentarlas, encontrando en Ti la fuerza para vencer.

Tú eres el dueño de todo, has vencido al mundo. Abre mis sentidos y con el Espíritu Santo ayúdame a discernir lo que es correcto para mi felicidad.

Ayúdame a no sentir apego por lo terrenal y sólo centrar mi atención en Ti, para servirte, adorarte y amarte, todo lo demás me vendrá por añadidura.

Cuento ahora con tu bendición que me protege y me guía con una actitud de entusiasmo por ese camino angosto pero lleno de vida y abundante gozo.

Tu amor, tu abrazo y tu amistad son ingredientes poderosos que me impulsarán a mantenerme firme en la búsqueda de la eternidad. Amén

Propósito para hoy

Revisar mi actitud interior para descubrir si me intereso realmente por las personas, o sólo me importa más quedar bien con ellos y que las cosas salgan bien

Frase de reflexión

“Aprendamos a decir “gracias”, a Dios, a los demás. Lo enseñamos a los niños, pero luego lo olvidamos”. Papa Francisco.

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