Evangelio 

Evangelio del día Martes 08 de Mayo

Martes de la sexta semana de Pascua.

Santo del día: San Amato Ronconi, Nuestra Señora de Luján.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 16,5-11. 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
“Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’. 
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. 
Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré. 
Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio. 
El pecado está en no haber creído en mí. 
La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. 
Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

[…] Bajo la acción del Espíritu Santo, todo es una gran riqueza, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de unidad, que no significa uniformidad, sino reconducir todo a la armonía.

En la Iglesia, la armonía la hace el Espíritu Santo. Un Padre de la Iglesia tiene una expresión que me gusta mucho: el Espíritu Santo “ipse harmonia est”. Sólo Él puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad. […]

Si nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque Él nos impulsa a vivir la variedad en la comunión de la Iglesia.

[…] Así, pues, preguntémonos: ¿Estoy abierto a la armonía del Espíritu Santo, superando todo exclusivismo? ¿Me dejo guiar por Él viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?

Los teólogos antiguos decían: el alma es una especie de barca de vela; el Espíritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el ímpetu del viento son los dones del Espíritu. Sin su fuerza, sin su gracia, no iríamos adelante.

El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo.

El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar.

El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Apóstoles, pero Él quiere que llegue a todos. Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: «Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con ustedes» (Jn 14,16).

Es el Espíritu Paráclito, el Consolador, que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio.

El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo.

Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión. (Reflexión en la Plaza de San Pedro, 19 de mayo de 2013)

Oración de sanación

Señor, gracias por venir a mi vida y hacerme parte de Ti. Te confieso que me cuesta mantener el equilibrio sino me encuentro contigo en la oración.

Busco tu paz al comenzar el día para recibir tu fuerza y así librar mis batallas. Mi corazón se siente vacío sino recibe las inspiraciones del Espíritu Santo.

Tú llamas al Espíritu Santo el gran Consolador, porque Tú y el Padre me lo han enviado para consolarme y fortalecerme en medio de las pruebas.

El Espíritu Santo es mi amigo incondicional, el peregrino silencioso que acompaña mi alma y con su gracia me hace vivir enfocado en tu Palabra.

Dame sabiduría para saber agradecerle su presencia en mi vida, por todo lo bueno que me ha dado y por hacerme cumplir con los buenos propósitos.

Como buen Consejero, el Espíritu Santo me alienta a vivir con un corazón puro. Como fuego abrazador, aviva la llama de mi Fe y restaura mis gracias.

Quiero vivir de acuerdo a sus inspiraciones, atento a su llamado y a su dulce voz que me invita a reorientar mi vida por caminos de amor y de perdón.

Enséñame a amar, oh Santo Espíritu, a ser mejor, a no esperar recompensas por hacer el bien y a recibir tus consuelos con un corazón abierto. Amén

Propósito para hoy

Vigilar mi actitud, mi modo de hablar, la forma en que visto y hasta mis gestos para no alejar la presencia del Espíritu Santo.

Frase de reflexión

“El amor de Cristo y su amistad no son una ilusión. Jesús en la cruz nos ha mostrado hasta qué punto son reales”. Papa Francisco.

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