Evangelio del día Jueves 10 de Mayo

Jueves de la sexta semana de Pascua.

Santo del día: San Damián Veuster.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 15-20. 

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.” 
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”. 
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. 
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco.

El Evangelio, invita insistentemente a la alegría. Bastan algunos ejemplos:

“Alégrate” es el saludo del ángel a María”. (Lucas 1,28)

La visita de María a Isabel hace que Juan salte de alegría en el seno de su madre (Lucas 1,41). En su canto María proclama:

“Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi salvador”. (Lucas 1,47)

Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan exclama: “Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud”. (Juan 3,29)

Jesús mismo se llenó de alegría en el Espíritu Santo (Lucas 10,21). Su mensaje es fuente de gozo:

“Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría sea plena”. (Juan 15,11)

Nuestra alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él promete a los discípulos:

“Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en alegría”. (Jn 16,20)

E insiste:

“Volveré a verlos y su corazón se alegrará, y nadie les podrá quitar su alegría”. (Jn 16,22)

Después ellos, al verlo resucitado, “se alegraron”. (Jn 20,20).

El libro de los Hechos de los Apóstoles cuenta que en la primera comunidad “tomaban el alimento con alegría” (2,46). Por donde los discípulos pasaban, había una gran alegría (8,8), y ellos, en medio de la persecución, “se llenaban de gozo” (13,52).

Un eunuco, apenas bautizado, siguió gozoso su camino (8,39), y el carcelero “se alegró con toda su familia por haber creído en Dios” (16,34). ¿Por qué no entrar también nosotros en ese río de alegría? (Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”, La alegría del Evangelio)

Oración de Sanación

Señor, quiero pedirte que llenes de paz mi corazón y me hagas caminar confiado en este día a través de toda circunstancia que se me presente.

Tú me invitas a la alegría, a que guarde la esperanza y que, en medio de las pruebas, me mantenga firme, pues tu Palabra es promesa de vida y de gozo.

Tú puedes transformar todo lo amargo en gozo. No hay problema o situación en esta vida que no pueda ser superado a través de la fuerza de tu amor.

Tú eres mi mayor alegría. Te pido perdón por todas las veces en que me olvidé de tu Palabra y le di mayor peso a mis problemas y adversidades.

Quiero que mi corazón se llene de tu amor, quiero verme rebosado de Ti y sentirme capaz de enfrentar los retos viendo un sinfín de posibilidades.

Ven y calma toda ansiedad culpable de mis quebrantos. Que tu gracia sea la que me haga vencer todos mis miedos y recuperar así la paz y serenidad.

Te confío mi vida, todo mi ser, todas las potencias que has sembrado en mí, para que, con la presencia poderosa de tu Espíritu, nada me derrote.

Ven con tu Luz poderosa y enséñame los caminos a recorrer y así encontrar la verdadera paz que sólo tu alegría es capaz de darme para siempre. Amén

Propósito para hoy

Rezaré por el Papa Francisco, Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Misioneros, para que puedan cumplir con alegría su labor ministerial

Frase de reflexión

“Saludo a los enfermos y a cuantos sufren. Cristo crucificado está con ustedes: acójanse a Él”. Papa Francisco.

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