Evangelio 

Evangelio del día Domingo 27 de Mayo

 

Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Santo del día: San Agustìn de Cantorbery.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20. 

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 
Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. 
Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 
y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

[…] Jesús, Dios, es un hombre verdadero, con su cuerpo de hombre está en el cielo. Y esta es nuestra esperanza, es nuestra ancla, y nosotros estamos firmes en esta esperanza si
miramos al cielo.

En este cielo habita aquel Dios que se ha revelado tan cercano que llegó a asumir el rostro de un hombre, Jesús de Nazaret. Él permanece para siempre el Dios-con-nosotros. Recordemos esto: Emmanuel, Dios con nosotros y no nos deja solos.

Podemos mirar hacia lo alto para reconocer delante de nosotros nuestro futuro. En la Ascensión de Jesús, el crucificado resucitado, está la promesa de nuestra participación en la plenitud de vida junto a Dios.

Antes de separarse de sus amigos, Jesús, refiriéndose al evento de su muerte y resurrección, les había dicho:

“Ustedes son testigos de estas cosas”.

Es decir, los discípulos son testigos de la muerte y de la resurrección de Cristo, ese día, también de la Ascensión de Cristo.

Y, en efecto, después de haber visto a su Señor subir al cielo, los discípulos regresaron a la ciudad como testigos que con gozo anuncian a todos la vida nueva que viene del Crucificado resucitado, en cuyo nombre se predicarán a todos los pueblos la conversión y el perdón de los pecados.

Este es el testimonio, hecho no sólo de palabras sino también con la vida cotidiana, el testimonio que cada domingo debería salir de nuestras iglesias para entrar durante la semana en las casas, en las oficinas, en la escuela, en los lugares de encuentro y de diversión, en los hospitales, en las cárceles, en las casas para ancianos, en los lugares llenos de inmigrantes, en las periferias de la ciudad…

Este testimonio nosotros debemos llevarlo cada semana: Cristo está con nosotros; Jesús subió al cielo, está con nosotros; Cristo está vivo.

Jesús nos ha asegurado que en este anuncio y en este testimonio seremos revestidos de poder desde lo alto, es decir, con el poder del Espíritu Santo.

Aquí está el secreto de esta misión: la presencia entre nosotros del Señor resucitado, que con el don del Espíritu continúa abriendo nuestra mente y nuestro corazón, para anunciar su amor y su misericordia también en los ambientes más refractarios de nuestras ciudades.

Es el Espíritu Santo el verdadero artífice del multiforme testimonio que la Iglesia y cada bautizado ofrece al mundo. Por lo tanto, no podemos jamás descuidar el recogimiento en la oración para alabar a Dios e invocar el don del Espíritu.

En esta semana, que nos lleva a la fiesta de Pentecostés, permanezcamos espiritualmente en el Cenáculo, junto a la Virgen María, para acoger al Espíritu Santo. (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli. 8 de mayo de 2016)

Oración de Sanación

Señor mío, gracias por la vida, por todo tu amor y por toda la sabiduría que me das por medio de tu Palabra para alejarme de aquello que no te agrada.

Gracias por tu verdad revelada, por llenarme de alegría el corazón y por mostrarme la libertad con la certeza de que todo lo puedo si voy de tu mano.

Quiero plantear todo mi proyecto de felicidad basado en la fuerza de tu amor, tu poder y tus promesas que me impulsan a lograr lo que parece imposible.

Mi felicidad está unida a Ti, por eso deseo pasar por la vida haciendo el bien, correspondiéndote por amor, porque sé que más allá de todo esto, estás Tú.

Lléname de fuerzas, salud y paz para superar todos los problemas. Contigo a mi lado, no habrá nada ni nadie que me quite las ganas de luchar y ser feliz.

Te entrego mi corazón, llénalo con el ardor de tu fe para llevar así tu mensaje de amor y bendición; pero, sobre todo, dar a conocer la fuerza de tu perdón.

Ven Señor y dale fuerza a mi espíritu para superar toda apatía y desolación. Levanto mi mirada al Cielo confiando en que Tú lo tienes todo bajo control.

Dame fortaleza para no dejarme paralizar por el miedo. Alláname todos mis caminos para poder darte todo de mí y entregarte frutos de amor. Amén

Propósito para hoy

Hacer una visita a Cristo Eucaristía en el Sagrario de una Iglesia para poner mi vida en sus manos, confiando plenamente en la providencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Frase de reflexión

“No resistamos al Espíritu Santo, seamos dóciles a su acción que nos renueva a nosotros, a la Iglesia y al mundo”. Papa Francisco.

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