Evangelio 

Evangelio del día Domingo 13 de Mayo

Solemnidad de la Ascensión del Señor.

Santo del día: Santa Gemma Sulmona, Nuestra Señora de Fátima.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 15-20. 

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.” 
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”. 
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. 
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

[…] Cuando Jesús ha subido al Padre nuestra carne humana ha atravesado el umbral del cielo: nuestra humanidad está ahí, en Dios, para siempre. Ahí está nuestra confianza, porque Dios no se separará más del hombre.

Y nos consuela saber que en Dios, con Jesús, hay preparado para cada uno de nosotros un lugar: un destino de hijos resucitados nos espera y por esto vale la pena vivir aquí abajo buscando las cosas de allá arriba, donde se encuentra nuestro Señor (Cfr.Col.3,1-2). Esto es lo que hizo Jesús, con su poder de unir la tierra con el cielo.

Jesús acompaña y asiste: es nuestro abogado

Pero este poder suyo no ha terminado una vez que subió al cielo, continúa también ahora y dura para siempre. De hecho, propiamente antes de subir al Padre Jesús ha dicho:

“Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. (Mateo 28,20)

No es un modo de decir, una simple re-aseguración, como cuando antes de partir para un largo viaje se dice a los amigos: “Los recordaré”. No, Jesús está verdaderamente con nosotros y para nosotros: en el Cielo muestra siempre al Padre su humanidad, nuestra humanidad, y así está siempre vivo para interceder a nuestro favor.

He aquí la palabra clave del poder de Jesús: intercesión. Jesús ante el Padre intercede cada día, cada momento por nosotros. En cada oración, en cada uno de nuestros pedidos de perdón, sobre todo en cada misa, Jesús interviene: muestra al Padre los signos de su vida ofrecida, sus llagas, e intercede, obteniendo misericordia para nosotros.

El es “nuestro abogado” (Cfr. 1 Juan 2,1) y, cuando tenemos alguna causa importante hacemos bien a confiársela, a decirle:

“Señor Jesús, intercede por mí, por nosotros, por aquella persona, por aquella situación”.

Esta capacidad de interceder Jesús la ha dado también nosotros, a su Iglesia, que tiene el poder y también el deber de interceder, de rezar por todos.

El anuncio de la Palabra

[…] Una segunda palabra clave que revela el poder de Jesús: el anuncio. El señor envía a los suyos a anunciarlo con la sola fuerza del Espíritu Santo:

“Vayan por todas partes y hagan discípulos míos en todos los pueblos”. (Mateo 28,19)

Es un acto de extrema confianza en los suyos: Jesús confía en nosotros, cree en nosotros más de cuanto nosotros creemos en nosotros mismos. Nos envía a pesar de nuestros límites; sabe que no somos perfectos y que, si esperamos convertirnos en mejores para evangelizar, no comenzaremos jamás.

Para Jesús es muy importante que pronto superemos una gran imperfección: la cerrazón. Porque el Evangelio no puede ser encerrado y sellado, porque el amor de Dios es dinámico y quiere alcanzar a todos.

Para anunciar todavía es necesario andar, salir de sí mismo. Con el Señor no se puede estar quietos, acomodados en el propio mundo o en los recuerdos nostálgicos del pasado; con él está prohibido mantenerse calmo en las seguridades adquiridas. La seguridad para Jesús está en el andar con confianza: allí se revela su fuerza.

Porque el señor no aprecia la comodidad, pero incomoda y relanza siempre. Nos quiere en salida, libres de la tentación de contentarse cuando estamos bien y tenemos todo bajo control.

Vayan nos dice también hoy Jesús, que en el bautismo ha conferido a cada uno de nosotros el poder del anuncio. Por eso andar en el mundo con el Señor pertenece a la identidad del cristiano. No es solo para sacerdotes, monjas y consagrados… (Homilía en la Gran Plaza Kennedy de Génova, Italia. 27 de mayo de 2017)

Oración de sanación

Señor, me levanto con el corazón esperanzado confiando en que me das las fuerzas que necesito para salir a conquistar los sueños que quiero realizar

Tu Palabra es fuente de vida para todos, por eso, me refugio en Ella, quiero vivir en Ella y para Ella, porque solo Ella me conduce a la paz.

No debo dejar que los miedos me nublen el camino. Ayúdame a aprender que, en cada dificultad, hay una enseñanza que me quieres mostrar.

Confío en que cada día me capacitas para salir adelante y no perder de vista el gozo de proclamar tu Palabra y llevarla a todos los rincones del mundo.

Impulsa mi corazón a dar lo mejor. Tomando de tu mano, puedo derrumbar todos los muros y hacerles frente a las situaciones contrarias de la vida.

Sólo en Ti, por Ti y para Ti, puedo llevar la Buena Nueva a los demás, llenándome de alegría al saber que Ella sanará muchos corazones heridos.

Quiero dejarme utilizar por Ti, ser tu instrumento de vida siendo sanación para otros a través del poder de tu Palabra y construir tu Reino de Paz.

Ayuda a que mi corazón viva una relación intensa contigo. Dame la gracia para ser manso pero valiente, callado pero sabio, lento pero astuto. Amén.

Propósito para hoy

El día de hoy, voy a rezar por un lapso de 15 minutos retirado en el silencio de mi habitación, confiando a la intercesión de María mi propósito de crecer en mi vida de oración

Frase de reflexión

“Saludo a los enfermos y a cuantos sufren. Cristo crucificado está con ustedes: acójanse a Él”. Papa Francisco.

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