Evangelio 

Evangelio del día Lunes 30 de Abril

Lunes de la quinta semana de Pascua.

Santo del día: San José Benito de Cottolengo.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 21-26. 

Jesús dijo a sus discípulos: 
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”. 
Judas -no el Iscariote- le dijo: “Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”. 
Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. 
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. 
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. 
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

El apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos de Roma, dice:

“Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Han recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba, Padre!” (Rm 8,14-15).

He aquí la relación reestablecida: la paternidad de Dios se reaviva en nosotros a través de la obra redentora de Cristo y del don del Espíritu Santo.

El Espíritu es dado por el Padre y nos conduce al Padre. Toda la obra de la salvación es una obra que regenera, en la cual la paternidad de Dios, mediante el don del Hijo y del Espíritu, nos libra de la orfandad en la que hemos caído.

También en nuestro tiempo se constatan diferentes signos de nuestra condición de huérfanos: Esa soledad interior que percibimos incluso en medio de la muchedumbre, y que a veces puede llegar a ser tristeza existencial; esa supuesta independencia de Dios, que se ve acompañada por una cierta nostalgia de su cercanía; ese difuso analfabetismo espiritual por el que nos sentimos incapaces de rezar; esa dificultad para experimentar verdadera y realmente la vida eterna, como plenitud de comunión que germina aquí y que florece después de la muerte; esa dificultad para reconocer al otro como hermano, en cuanto hijo del mismo Padre; y así otros signos semejantes.

A todo esto se opone la condición de hijos, que es nuestra vocación originaria, aquello para lo que estamos hechos, nuestro ADN más profundo que, sin embargo, fue destruido y se necesitó el sacrificio del Hijo Unigénito para que fuese restablecido.

Del inmenso don de amor, como la muerte de Jesús en la cruz, ha brotado para toda la humanidad la efusión del Espíritu Santo, como una inmensa cascada de gracia. Quien se sumerge con fe en este misterio de regeneración renace a la plenitud de la vida filial. (Homilía en Santa Marta, Solemnidad de Pentecostés, 15 de mayo de 2016)

Oración de sanación

Señor, siento que en cada paso que doy, allí estás Tú, cercano, vivo y presente. Quiero que me ayudes a estar feliz y a lograr mis sueños.

Gracias porque de cada situación, me haces ver que hay una enseñanza que debo asimilar y poner en práctica. Prepara mi corazón para aprovecharlas.

Contigo a mi lado puedo convertir los problemas en beneficio propio. Tú jamás te apartarás de mi corazón, sino que darás ánimos y fortalezas.

Quiero que el Padre y Tú, junto al Espíritu Santo, vengan y hagan morada en mi corazón, para adorarles, amarles y poder conquistar almas para Su Reino.

Sana mi corazón de sentimientos insanos que a veces me cuesta controlar: furia, dolor, miedo, egoísmo, que me hacen perder el equilibro para amar.

Señor, sacia la sed de mi corazón. Solo Tú puedes llenar los vacíos de mi vida y colmarla de paz y de fuerza para superar mis propias debilidades.

Dame hoy tu unción poderosa, oh Espíritu de amor y lléname de tu fuerza. Que tu agua viva recorra cada parte de mi ser y me guíe hacia la verdad.

Te confío mi vida y todas mis acciones. Abro mi corazón a tu manantial de amor para no permitir nunca que ninguna dificultad pueda derrotarme. Amén.

Propósito para hoy

Hacer un balance al final del día sobre mis actividades y revisar si tienen valor de cara a la eternidad

Frase de reflexión

“Todos somos pecadores. Pero pidamos al Señor no ser hipócritas. Los hipócritas no saben lo que es el perdón, la alegría, el amor de Dios”. Papa Francisco.

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