Evangelio 

Evangelio del día Jueves 29 de Marzo

Jueves Santo de la Cena del Señor.

Santo el día: San Eutasio de Luxeüil.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 13, 1-15. 

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. 
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, 
sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, 
se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. 
Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. 
Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: “¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?”. 
Jesús le respondió: “No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás”. 
“No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!”. Jesús le respondió: “Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte”. 
“Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!”. 
Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos”. 
El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: “No todos ustedes están limpios”. 
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? 
Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. 
Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 
Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.” 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Hemos sentido lo que Jesús hizo en la Última Cena. Es un gesto de despedida. Es la herencia que nos deja.

Él es Dios y se hizo siervo, servidor nuestro, y ésta es la herencia. También ustedes deben ser servidores, uno de los otros. Él hizo este camino por amor.

También ustedes tienen que amarse y ser servidores en el amor. Ésta es la herencia que nos deja Jesús.

Y hace este gesto de lavar los pies porque es un gesto simbólico: lo hacían los esclavos, los siervos, a los comensales, a la gente que venía al almuerzo o a la cena porque en aquel tiempo las calles eran todas de tierra, y cuando entraban a casa, era necesario lavarse los pies.

Jesús hace un gesto, un trabajo, un servicio de esclavo, de siervo, y esto lo deja como herencia entre nosotros.

Nosotros tenemos que ser servidores unos de los otros, y por eso la Iglesia, en el día de hoy cuando se conmemora la Última Cena, cuando Jesús ha instituido la Eucaristía, también hace en la ceremonia este gesto de lavar los pies, que nos recuerda que nosotros debemos ser siervos unos de otros.

Ahora yo haré este gesto, pero todos nosotros, en nuestro corazón, pensemos en los otros, y pensemos en el amor que Jesús nos dice que tenemos que tener con los otros; y pensemos también cómo podemos servirles mejor, a las otras personas, porque así Jesús lo quiso de nosotros (Homilía en Santa Marta, 17 de Abril de 2014)

Oración de Sanación

Señor, gracias desde lo profundo de mi corazón por habitar entre nosotros y darnos el regalo de tu salvación. Que mi relación contigo sea más intensa cada día.

Has decidido alimentarnos con tu cuerpo a través de la Sagrada Eucaristía para hacernos uno Contigo y encontrar el Reino dentro de nosotros.

Para seguir tu proyecto de vida debo servir y amar, pues si Tú, siendo Rey de reyes, te hiciste servidor de todos, también yo debo imitar tus gestos e amor.

Así como Tú has sanado mis heridas, sé mi fuente de poder para poder hacer lo mismo con aquellos que no han salido de su dolor y acercarlos a tu amor.

Quiero vivir en el amor y a salir de ese camino egoísta que la sociedad hoy propone: “Superación personal sin importar a quien dejo atrás en el camino”.

Dame, Señor mío, conciencia para ser cada día mejor, que tu alimento divino sea la fuente que me impulse y me proyecte a sembrar esperanzas a mi paso.

Gracias por todas las bendiciones con las que hoy me cubrirás y protegerás. Ayúdame a esforzarme sin desánimo y a ser la mejor versión de mí mismo.

Te amo, confío en tu poder transformante que consuela y renueva el espíritu victorioso en cada uno de nosotros a través de la Sagrada Eucaristía. Amén

Propósito para hoy

Hoy, me apartaré 30 minutos de todo y haré silencio en mi alma meditando la Pasión del Señor.

Frase de reflexión

“La Iglesia es misionera. Cristo nos envía a llevar la alegría del Evangelio a todo el mundo”. Papa Francisco.

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