Evangelio 

Evangelio del día Domingo 18 de Marzo

 

 

Domingo de la quinta semana de Cuaresma.

Santo del día: San Cirilo de Jerusalen.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 12, 20-33.

Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos
que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: “Señor, queremos ver a Jesús”.
Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús.
Él les respondió: “Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado.
Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Mi alma ahora está turbada, ¿Y qué diré: ‘Padre, líbrame de esta hora’? ¡Si para eso he llegado a esta hora!
¡Padre, glorifica tu Nombre!”. Entonces se oyó una voz del cielo: “Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar”.
La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: “Le ha hablado un ángel”.
Jesús respondió: “Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes.
Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera;
y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”.
Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Jesús pronuncia una profecía que revela su identidad e indica el camino para conocerlo verdaderamente:

“Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado”. (Jn 12,23)

¡Es la hora de la Cruz! Es la hora de la derrota de Satanás, príncipe del mal, y del triunfo definitivo del amor misericordioso de Dios. Cristo declara que será levantado en alto sobre la tierra, una expresión con doble significado: “levantado” porque crucificado, y “levantado” porque exaltado por el Padre en la Resurrección, para atraer a todos a sí mismo y reconciliar a los hombres con Dios y entre sí.

La hora de la Cruz, la más oscura de la historia, es también la fuente de salvación para todos los que creen en Él.

Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, aquella del grano de trigo que caído en la tierra, muere para dar fruto. En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad.

La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios.

Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en granos de trigo y dar mucho fruto, si al igual que Jesús, pierden propia la vida por amor a Dios y a los hermanos.

Por esta razón, a aquellos que aún hoy quieren ver a Jesús, a los que están en la búsqueda del rostro de Dios; a quien ha recibido una catequesis cuando era pequeño y luego no la ha profundizado más y quizás ha perdido la fe; a tantos que aún no han encontrado a Jesús personalmente…

A todas estas personas podemos ofrecerles tres cosas: el Evangelio; el Crucifijo y el testimonio de nuestra fe, pobre pero sincera.

  • El Evangelio: ahí podemos encontrar a Jesús, escucharlo, conocerlo.
  • El Crucifijo: signo del amor de Jesús que se entregó por nosotros.
  • Y luego, una fe que se traduce en gestos simples de caridad fraterna.

Pero principalmente en la coherencia de vida: entre lo que decimos y lo que vivimos, coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestras palabras y nuestras acciones. Evangelio, Crucifijo y testimonio. Que la Virgen nos ayude a dar estas tres cosas. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 22 de marzo de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, mi corazón se alegra en Ti y continuamente te doy gracias porque siempre estás allí ayudándome en los problemas y dificultades que atravieso.

Permaneces a mi lado, aunque vaya dando tumbos por la vida. Tu mensaje se resume en una frase: “El Padre me ama y quiere lo mejor para mí”.

Tú quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu Palabra consoladora que es la semilla que alimenta mi corazón.

Dame de tu fuerza inagotable, de tu coraje, de tu amor y de tu inmenso perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas para tener la dirección correcta.

Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por los que me necesitan, desvivirme por todos como Tú lo hiciste por mí.

Al final de mis días lo que contará, no será mi prestigio ante la sociedad, mis riquezas materiales, poder o belleza, sino el amor que entregué sin medida.

Así camine sobre sendas torcidas y el dolor se haga presente, Tú me llevarás de tu mano sanadora protegiéndome, porque tu amor cubre todo dolor.

Confío en Ti, confío en tu amor de Padre, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida. Te amo. Amén

Propósito para hoy

Visitaré a Jesús por 15 minutos en el Sagrario y daré las gracias por su eterno Amor.

Frase de reflexion

“Hoy, muchas de las pobrezas morales y materiales vienen del rechazo de Dios y de poner en su lugar a tantos ídolos”. Papa Francisco.

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