Evangelio 

Evangelio del día Jueves 15 de Febrero

Jueves después de Ceniza.

Santo del día: San Claudio de La Colombière.

 

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 22-25. 

Jesús dijo a sus discípulos: 
“El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”. 
Después dijo a todos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. 
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. 
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida? 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino. Existe siempre este camino que Él hizo primero: el camino de la humildad, también el camino de la humillación a sí mismo, para luego resurgir. Este es el camino.

El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.

Jesús dio el ejemplo y, siendo Dios, se humilló a sí mismo, se hizo siervo por todos nosotros.

Y este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de humillarse a sí mismo es para dar vida, está en contra del camino del egoísmo, de ser apegado a todos los bienes sólo para mí…

Este camino está abierto a los demás, porque aquel camino que ha hecho Jesús, de humillación, aquel camino ha sido hecho para dar vida. El estilo cristiano es precisamente este estilo de humildad, de docilidad, de mansedumbre.

Quien quiera salvar la propia vida, la perderá – repite Jesús – porque si el grano no muere, no puede dar fruto. Y esto, con alegría, porque la alegría nos la da Él mismo.

Seguir a Jesús es alegría, pero seguir a Jesús con el estilo de Jesús, no con el estilo del mundo. Seguir el estilo cristiano significa recorrer el camino del Señor, cada uno como pueda, para dar vida a los demás, no para dar vida a sí mismo. Es el espíritu de la generosidad.

Nuestro egoísmo nos empuja a querer parecer importantes ante los demás. En cambio, el libro de la Imitación de Cristo nos da un consejo bellísimo: “Ama no ser conocido y ser juzgado como nada”. Es la humildad cristiana, aquello que Jesús fue el primero en practicar.

Y esta es nuestra alegría, y esta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas; sólo piensan – como dice el Señor – en ganar el mundo entero, pero al final pierden y arruinan la vida.

Al inicio de la Cuaresma pidamos al Señor que nos enseñe un poco este estilo cristiano de servicio, de alegría, de humillación de nosotros mismos y de fecundidad con Él, como Él la quiere. (Homilía en Santa Marta, 06 de Marzo de 2014)

Oración de Sanación

Señor, mi divina luz, gracias por tu poder y por enseñarme que contigo todo es posible, toda prueba es superada y todo desafío puede ser logrado.

Me propongo a lograr una profunda conversión, y espero con fe que, con tu gracia, pueda realizarlo, porque esto podría cambiar la vida de muchos.

Quiero amarte con todo mi corazón, libre de apegos y sin confiar en mi limitada razón que busca razones “lógica” de explicar tus milagros de amor.

Líbrame de toda ocasión de pecado que trate de separarme de tu amor. Acepto las cruces que vivo porque mediante ellas transformas mi corazón.

Estoy dispuesto a seguirte por el desierto de mis dolores, y aunque duras sean las pruebas, con tu fuerza podré sostenerme y salir vencedor.

Quédate a mi lado en las nuevas batallas que estoy por librar para poder derribar mis muros y romper con todo aquello que me hace ser ineficiente.

Me sostengo en tu Palabra sanadora, me confío a la esperanza guardada en Ella y al poder de la oración en el que permaneces siempre abierto y atento.

Cuento con tu compañía y con el poder de tu Cruz que todo lo libera, todo lo transforma y todo lo vuelve amor. Te amo y confío en Ti. Amén

Propósito para hoy

Leer y reflexionar sobre un pasaje del Evangelio que haga referencia a la Pasión de Jesús, para conocer más de su humildad. (Sugerencia: Lucas 22,39-46)

Frase de reflexión

“No perdamos nunca la esperanza. Dios nos colma con su gracia si la pedimos con perseverancia” Papa Francisco.

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