Evangelio 

Evangelio del día Domingo 04 de Febrero

 

 

Quinto Domingo del tiempo ordinario.

Santo del día: San Juan de Brito, Santa Verónica NT.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 29-39. 

Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. 
Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos. 
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, 
y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. 
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él. 
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. 
Simón salió a buscarlo con sus compañeros, 
y cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te andan buscando”. 
El les respondió: “Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido”. 
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Muchas veces escuchamos decir a las personas que no saben en quien confiar: “¡Confíate en las manos de Dios!“.

Esto es bello porque allí estamos seguros: es la máxima seguridad, porque es la seguridad de nuestro Padre que nos quiere mucho. Las manos de Dios también nos curan de nuestras enfermedades espirituales.

Pensemos en las manos de Jesús, cuando tocaba a los enfermos y los curaba… son las manos de Dios: Nos curan. No me imagino a Dios dándonos una bofetada. No me lo imagino. Reprendiéndonos sí me lo imagino, porque lo hace. Pero nunca, nunca nos hiere. Nunca. Él nos acaricia.

También cuando nos reprende lo hace con una caricia porque es Padre. “Las almas de los justos están en las manos de Dios”.

Pensemos en las manos de Dios, que nos ha creado como un artesano, que nos ha dado la salud eterna. Son manos llagadas y nos acompañan en el camino de la vida.

Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. Esas son manos seguras. (Homilía en Santa Marta, 12 de noviembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, pongo ahora en tus manos todos mis planes y todo lo que voy a realizar en este día. Tu Palabra es mi guía y mi fe en Ti es mi mejor escudo.

No quiero acomodarme a estilos de vida que no me llevan a la verdadera felicidad, antes bien, dame la gracia de enfrentarlo todo con espíritu de lucha.

Ayúdame a expulsar de mi vida todo sentimiento pesimista que frustra mi deseo de avanzar y que me impiden continuar con alegría y esperanza.

Pongo toda mi confianza en tu poder para no flaquear en la adversidad que intenta doblegar mi alma y hacerla perder por caminos que no conducen a Ti.

Dame un espíritu firme, capaz de vencer los miedos a las dificultades en las que me veo tentado a renegar de tu amor, de tu fe, de tu voluntad divina.

Ven y sana mi corazón de la triste pereza en la que a veces me veo inmerso. Quiero ser dedicado en todo lo que hago, pues tu amor es mi inspiración.

Dame la fuerza que necesito para apartar de mi interior toda aquella oscuridad que es contraria a tu amor y que obnubila todos mis sentidos.

Ayúdame, oh Dios de amor, a sentir todas esas bendiciones que tienes guardadas para mí y así no dejarme vencer nunca por la apatía. Amén

Propósito para hoy

Animaré a un familiar cercano, amigo o amiga para que reciba la sanación a través del Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“La vida de fe consiste en el deseo de estar con el Señor y en una búsqueda continua del lugar donde Él habita”. Papa Francisco.

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