Editorial 

Monseñor Fabio Colindres, Pastor de admirables virtudes

 

Por Sherman Calvo | Director.

 

Cuando Monseñor Fabio Colindres fue nombrado Obispo Castrense de El Salvador, el 2 de febrero del 2008, una multitud colmó la Iglesia para recibir al nuevo pastor de las Fuerzas Armadas y de Seguridad de El Salvador. Recordaremos siempre lo que en algunas de sus  homilías nos dice, “…estén seguros que en Jesús y en su Evangelio nos encontraremos todos”. También pidió siempre que “evoquemos al Señor en primer lugar, para que a Él escuchemos, amemos y sigamos… y recuerden, a Jesús a través de María”.

“Como Pastor, servidor del Evangelio, soy consciente de ser llamado a vivir el amor a Jesucristo…ayúdenme con su oración, amistad y afecto para responder a esta vocación… y no olviden hacerle la vida bonita a los demás”. 

Tras destacar la importancia de “ser puente entre personas”, nuestro Obispo Fabio Colindres subrayó siempre que “la asistencia espiritual de los militares es algo que la Iglesia ha querido cuidar siempre con extraordinaria dedicación”.

El Prelado resaltó en diversas ocasiones que “la Fuerza Armada, forma parte de este país que lucha por una real y verdadera opción por crecer en democracia. Debemos protegerla y custodiarla”.

Después de una década como Obispo Castrense, reconocemos en Monseñor Fabio Colindres a un buen Pastor de admirables virtudes como la cercanía, el compromiso y su amor al prójimo; también ha sabido custodiar y proteger su Diócesis de todo aquello que nos trata de destruir y separar, del flagelo de tantas amenazas, de la violencia de todo tipo que nos desangra a los salvadoreños.

Ante la alegría por el nombramiento de Monseñor Fabio Colindres como Obispo de la Diócesis de San Miguel, pedimos muchas bendiciones para él y su nueva diócesis. A quienes  extrañaremos su cercanía, no nos queda más que dar gracias a Dios por haberlo tenido por tanto tiempo como nuestro Pastor en la Diócesis Castrense y la Parroquia San Juan Bautista. Su prédica, su espiritualidad  y carisma, tocaron de manera muy especial muchas vidas. A él le debemos gran cantidad de católicos la perseverancia en nuestra fe y en nuestra vocación cristiana. Todos los laicos comprometidos con la Diócesis Castrense, reconocemos con inmenso cariño la figura de Monseñor Colindres, que está dejando una huella indeleble en nuestra existencia que siempre seguiremos. 

Entendemos que Monseñor Colindres continuará como Administrador Apostólico del Ordinariato Militar, nombramiento que recibió en el 2003, lo cual sería muy bueno para el país en los difíciles momentos que vivimos. Confiamos en el carisma conciliador de Monseñor Colindres, porque nuestra Patria necesita la tan anhelada paz social, como producto del perdón y la reconciliación, algo a lo que Monseñor dedica mucho tiempo y energía en medio de una sociedad polarizada, que busca con afán un futuro esperanzador en materia de sus libertades, paz y democracia. 

Monseñor se hace entender por los diferentes actores de nuestra sociedad, desde la única Diócesis que está en todo el país por su carácter castrense; de ahí la importancia de mantener ese vínculo el tiempo que sea necesario. Confiamos en que la jerarquía de la Iglesia católica le podrá dar una dimensión, difícil de exponer en este artículo, a todo el trabajo pastoral de Monseñor  Colindres en la Diócesis Castrense de El Salvador. 

¡Muchas gracias querido Monseñor Colindres por su vida, su obra, su entrega y su testimonio! Vamos a orar mucho para que  Dios y la Virgen lo protejan e iluminen en su nueva responsabilidad pastoral en la Diócesis de San Miguel.  Que nuestro Señor Jesucristo permita que sigamos renovándonos con la luz del Evangelio, para que este pueblo brille, en medio de un país dividido por las discordias, como signo profético de unidad y de paz.

 

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