Editorial 

¿La época navideña hace cambiar de actitud?

 

Por Fidel López Eguizábal | Colaborador Editorial.

 

La Natividad es el nacimiento de Jesús, por lo tanto, el mes de diciembre parece que transforma al ser humano, hay un gran motivo. A muchos les llama la atención de ayudar al prójimo y se les ablanda el corazón. No es un milagro, es el mismo ambiente que se respira por doquier. Ateo o no, siempre en los centros comerciales, en las calles, en los hogares, en las escuelas, en el trabajo, por doquier, se respira el ambiente navideño. Nos avisa que será el cumpleaños del nacimiento del Salvador del Mundo.

En la urbe, la gente grita ¡va a querer adornos navideños! Es el pregonar de muchos que desean hacer su diciembre y tener ganancias. Mientras tanto, en algún lugar remoto, la pobreza deambula por los hogares, sin embargo, la fecha no es motivo para sentirse triste, todos saben que es una época para poder compartir y tener un momento inolvidable.

¿Se ha preguntado qué hace en esta  época navideña el indigente, el preso, la prostituta, el anciano olvidado en un asilo, el niño sin hogar o el refugiado por una guerra? Cada quien vive la Navidad con diferentes significados. Es una época triste para un anciano, su sueño es estar en un hogar compartiendo con la familia las vísperas de Noche Buena; para la prostituta sería ideal olvidar su amargo trabajo, ella sueña con marcar la tarjeta de una oficina; para el niño que vive en un albergue, sería un quimera comer con una verdadera familia; el indigente anhela con volver a su casa y abrazar a su esposa e hijos, si es que los tiene; el reo tiene un diario personal en donde apunta el día más soñado, estar un 25 de diciembre compartiendo con sus seres amados.

En los centros penales los reos elaboran adornos navideños, es una forma idónea para hacer de la época un motivo para que se deslumbren cambios. Un reo hará en la cárcel el papel principal en la Pastorela, de Jesús. Se espera que más de uno cambie de actitud.

Lo que sucede en esta época es algo fácil de explicar, el espíritu de la Navidad entra en cada ser humano, los cristianos sabemos bien que la estación  del año es idónea  para ayudar al prójimo y cambiar de actitud. Ojalá no fuese solo en esta época. Recordemos que durante todo el año un ser humano desamparado apetece un plato de comida, desea abrigo y un techo.

En alguna iglesia se adora al Niño Jesús, un nacimiento paupérrimo o de lujo es admirado por los  fieles, todos cantan villancicos y alaban el nacimiento; las velas alumbran más el templo y se siente paz. Así es cada lugar en donde se siembra el amor. Es loable que el padre de familia debe enseñarles a sus hijos la importancia de ser generoso. 

De todas esas acciones, también es momento de cambiar. No es fácil tener una transformación interna, pero haga el intento, verá que su corazón se ablandará y, ojalá sea de por vida. Se espera que en esta época el ser humano de mal corazón cambie la  forma de actuar ante la sociedad. Que no sea una fiesta efímera o pagana, que sea un cambio para todos. Sabemos que vivimos en una sociedad convulsionada con tanta violencia. No es fácil. Y, si piensa en ayudar a los necesitados, no haga show, no se tome selfies queriendo decir “yo soy buena persona”, no confunda caridad con hipocresía.

Desde que en el calendario avisa que llegó el mes de diciembre, hay una transformación, pareciera que es un estado mental o karma. Muchos piensan en llevar un regalo a un familiar, pedir perdón al que ofendió y hacer un acto de contrición. Bendiciones  a  todos y ¡Feliz Navidad!

 

Fidel López Eguizábal. Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv

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