Editorial 

La belleza de los sacramentos

 

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

 

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, ya que Él es la Cabeza, como leemos en Efesios 1, del 21 al 23. De manera que Jesús la ha colmado de riquezas (y aunque no me refiero al aspecto económico, podríamos destacar que gracias a su aporte se mantienen un total de 115,352 institutos de asistencia, salud y beneficencia en el mundo según datos del 2014 por el Anuario Estadístico de la Iglesia), en el ámbito espiritual.

¿Te has preguntado por ejemplo, qué son los sacramentos? Bueno, en forma sencilla podemos decir que son acciones de Dios a través de las cuales nos muestra el gran amor que nos tiene como hijos suyos. De hecho, los sacramentos han sido instituidos y son realizados por Él. En la Iglesia tenemos siete. Ahora la cuestión es ¿y para qué nos los ha dado? Sencillamente para darnos la gracia. ¿Es decir? Bueno, esto explica que ha querido concedernos -además de su amor- la fortaleza que necesitamos para luchar contra las tentaciones y adversidades de la vida; siempre y cuando nuestra disposición para agradarlo esté presente.

A continuación enumero los siete sacramentos y su importancia, al igual que su origen bíblico. Si eres adulto, seguramente ya has recibido la mayoría, por lo que este escrito puede ayudarte a renovar tu visión sobre ellos. Ya que no es algo que se adquiere y todo se ha terminado. ¡No es una lista de cosas por hacer! Todo lo contrario; es una mayor responsabilidad y una ayuda ENORME para nuestra santificación. Por otra parte, si aún te falta uno de ellos ¡no te rindas! Son de gran valor espiritual para nuestro caminar hacia el cielo.

Muy bien, aquí vamos:

LOS 7 SACRAMENTOS

  1. Bautismo: este es el sacramento que nos dirige hacia los demás. Nos borra el pecado original contraído por Adán y Eva, pues aunque nacemos vivos, -nacemos “muertos” a la vida de la gracia-. Pero si has sido bautizado ¡Has nacido a la vida en amistad con Dios! Y formas parte de la gran familia cristiana que es la Iglesia; el Cuerpo de Cristo. (De iniciación).

 

  • En la Biblia: “Jesús se acercó y les habló así: ‘Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues,y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Mateo 28,18-19.

 

  1. Confirmación: este sacramento reafirma la gracia que recibiste en el bautismo. Lo maravilloso en él es que el Espíritu Santo nos une a Jesucristo y nuestro vínculo con la Iglesia se renueva. Asimismo, nos concede la fortaleza para ser testimonio cristiano en el mundo, con fe y obras. Y por supuesto ¡nos aumenta la fe! (De iniciación).

 

  • En la Biblia: “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén tuvieron noticia de que los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Bajaron y oraron sobre ellos para que recibieran el Espíritu Santo, ya que todavía no había descendido sobre ninguno de ellos y sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Pero entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo” Hechos 8, 14-17.

 

  1. Comunión: qué importantísimo sacramento, pues es un sacrificio y una comida. Con ella alimentamos nuestra fe y nuestra alma, alejándonos del pecado y encaminándonos a una vida en la gracia. Es la presencia REAL de Jesús, quien murió por nuestros pecados y nos salvó. Tanto es su prestigio que ¡ya quisieran los ángeles recibirlo, y sin embargo, solamente podemos recibirlo nosotros! Al recibirlo estarás albergando en ti al Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo por vez primera; también lo llamamos la Primera Comunión. Pero desafortunadamente para muchos es ¡la primera y la última! Debe ser todo lo contrario; la primera de muchísimas toda la vida. (De iniciación).

 

Sabes, tanta es su trascendencia que podemos recibirla los 7 días de la semana. Además, Jesús mismo nos dijo: “En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” Juan 6, 53-56.

 

  • En la Biblia: “Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ‘Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes, hagan esto en memoria mía.’ Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: ‘Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes’” Lucas 22, 19-20.

 

  1. Confesión/ Reconciliación: en este sacramento nos arrepentimos de todas nuestras faltas y pecados, pidiendo el perdón a un Dios tan bueno. Nos reconciliamos con Él, volviendo a la vida de la gracia y ayudándonos a ser mejores. Cada vez rechazamos más fácilmente el pecado y deseamos crecer en nuestra amistad con el Señor. El P. Jorge Loring (+) solía decir que una confesión ¡equivalía hasta 3 años de psicoterapia! Pues realmente concede la paz del alma. Además, es un encuentro con Jesús quien te escucha y te habla a través de sus sacerdotes. Y claro ¡te salva de la condenación eterna! (De curación).

 

  • En la Biblia: “Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos’ ” Juan 20, 22-23.

  1. Unción de los enfermos: este bello sacramento tiene efectos importantes en nosotros, tal como unirnos a la Pasión de Cristo al experimentar la enfermedad al mismo tiempo que busca darnos la paz; el consuelo en nuestros sufrimientos y la fuerza para soportar el dolor. Asimismo, ¡nos prepara a la vida eterna! a ese encuentro con Dios, disponiendo nuestra alma y purificándola en caso de que no se haya obtenido el perdón de los pecados por el sacramento de la Confesión. (De curación).

 

  • En la Biblia: “¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor” Santiago 5,14.

 

  1. Matrimonio: este sacramento santifica el hogar que formarán los esposos; los une haciéndolos una sola carne. En éste, Jesús nos fortalece para ser testimonio de una pareja cristiana y ser Iglesia doméstica al llegar los hijos. Es una señal de que ambos se entregan fielmente y para siempre el uno al otro, poniendo a Dios como centro de su vida conyugal. En las buenas y malas, en la salud y en la enfermedad. (De servicio).

 

  • En la biblia : “En cuanto a los casados, el precepto no es mío sino del Señor, que la mujer no se separe del marido y de separarse, que no vuelva a casarse o se reconcilie con el marido y que el marido no repudie a su mujer” 1 Corintios 7, 10-11.
  • “Pero, al principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer; y por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe” Marcos 10, 6-9.
  1. Orden sacerdotal/ Sacerdocio: en este sacramento Jesús continúa llamando a quienes ha elegido para una misión de gran trascendencia: celebrar la Eucaristía, anunciar el Evangelio a todas las naciones y otorgar el sacramento de la Reconciliación. Y sobre todo ¡Actuar in persona Christi! Es decir, en la persona de Cristo para celebrar la Santa Misa además de vivir al servicio de los demás, y cuidar de su rebaño. Solamente pueden recibirlo los varones en celibato -en el rito latino-. (De servicio).

 

  • En la Biblia: “Les constituyeron presbíteros en cada iglesia por la imposición de las manos, orando y ayunando y los encomendaron al Señor” Hechos 14, 23.

  • “Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: ‘No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo; mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra’ ” Hechos 6,2-4.

 

  • “A éstos los presentaron a los Apóstoles, los cuales, habiendo hecho oración, les impusieron las manos” Hechos 6,6.

 

  • “No descuides el carisma que hay en ti y que te fue dado en virtud de profecía, mediante imposición de las manos de los presbíteros” 1 Timoteo 4,14.

 

Cuando pensamos en llegar al cielo, alcanzar la santidad y mantenernos cerca de Dios, a veces nos sentimos abandonados a nuestra propia suerte. Sin embargo, ya ves todo lo que nos ha concedido nuestro Señor para que podamos llegar a Él con mayor facilidad y apoyados por el Espíritu Santo que nos guiará en el camino.

¡Que bellos son los sacramentos! ¿Sabías que solamente la Iglesia Católica tiene los siete? Las demás denominaciones cristianas ofrecen menos. Qué importante es conocer toda la riqueza espiritual que nos ha sido dada por Dios en su Iglesia, para así valorarla y vivirla.

Por ello, te animo a que te acerques para conocerlos y recibirlos. Y si ya ha sido así ¡Renueva tus promesas! Vive como cristiano, sé testimonio vivo del amor conyugal y su fidelidad permanente. Recuerda que eres templo del Espíritu Santo y que Dios quiere regalarte la gracia que se experimenta en el sacramento del perdón, para que un día puedas estar disfrutando ¡en su Presencia en el cielo!

 

¡Qué regalo!

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