Evangelio 

Evangelio del día Sábado 16 de Diciembre

 

Sábado de la segunda semana de Adviento.

Santo del día: Beato Felipe Siphong Onphitak, Beata María de los Ángeles.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17, 10-13. 

Al bajar del monte, los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?”. 
El respondió: “Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; 
pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre”. 
Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Sólo en privado, a los Doce, Jesús comienza a hacer la catequesis sobre su verdadera identidad

El Hijo del hombre, es decir el Mesías, el Ungido, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, ser asesinado y resucitar.

Éste es el camino de su liberación. Éste es el camino del Mesías, del Justo: la Pasión, la Cruz. Y a sus discípulos, Jesús les explica su identidad…

Es ésta la pedagogía que Jesús utiliza para preparar los corazones de los discípulos, los corazones de la gente, para comprender este Misterio de Dios.

Es tanto el amor de Dios, es tan feo el pecado, que Él nos salva así: con esta identidad en la Cruz. No se puede comprender a Jesucristo Redentor sin la Cruz: no se lo puede comprender.

Podemos llegar a pensar que es un gran profeta, hace cosas buenas, que es un santo. Pero a Cristo Redentor sin la Cruz no se lo puede comprender.

Y los corazones de los discípulos, los corazones de las personas no estaban preparados para entenderlo. No habían entendido las Profecías, no habían entendido que, precisamente era Él, el Cordero para el sacrificio. La gente no estaba preparada.

[…] Poco a poco, Jesús nos prepara para entenderlo bien. Nos prepara para que lo acompañemos con nuestras cruces en su camino hacia la redención. (Homilía en santa Marta, 26 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, que sea el amor y nada más que el amor el que mueva en mí el deseo seguirte y querer ser mejor

Quiero agradecerte siempre por tu compañía y porque me brindas soluciones efectivas a cada uno de mis problemas, pues Tú eres luz para mi vida.

Ayúdame a creer más en Ti como mi Padre bueno y consolador, a quien debo confiar todos los planes que tengo, mis victorias y mis derrotas.

Quiero que me des la alegría de tu Espíritu para que, a dondequiera que vaya, pueda llevar tu amor a los que se han entristecido a causa de sus problemas.

Tú eres mi protección en todo momento, por eso, a Ti recurro en mis fallas y para que me restaures la salud física y emocional y pueda renacer en tu amor.

Estoy convencido de que, a tu lado, puedo lograr todo lo que me proponga. Mi vida está en tus manos y mi corazón lo hago descansar en tu amor.

En los momentos difíciles de mi vida, sé que no me dejarás caer ni tampoco que me pierda en las desesperaciones que me quieren hacer dudar de tu poder.

Me abro a la lluvia de todas tus gracias que vas dejando caer sobre mí y que me hacen vencer todas mis barreras y superar todo miedo y dolor. Amén

Propósito para hoy

Limitar hoy el tiempo que dedico a mi esparcimiento en la televisión, o en el internet, para dedicar más tiempo a mi oración personal.

Frase de reflexión

“¡Qué importante es aprender a escuchar! El diálogo entre esposos es esencial para que una familia viva en paz”. Papa Francisco.

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