Opinión 

El Hombre Eterno

Por Luis Enrique Contreras Reyes. 

G.K. Chesterton, escritor inglés, es el autor de un magistral ensayo histórico, sobre la humanidad, Cristo y el cristianismo. Según el autor, el hombre no es el fruto de una evolución, sino de una revolución y para mejor explicar este aserto, nos lleva a un profundo viaje al interior de las cavernas que habitaron nuestros antepasados muchísimo tiempo atrás. Lo que encontramos y admiramos en estos lugares son unas pinturas rupestres realizadas no solo por la mano del hombre, sino por la mano de un verdadero artista.

Hace énfasis en que un animal jamás habría podido trazar las líneas encontradas en estos antiquísimos lugares. ¿Qué motivó a Chesterton a hacer un abordaje exhaustivo del hombre y el cristianismo? Sin duda fueron todos los acérrimos embates que había recibido a lo largo de la historia la Iglesia Católica y que en sus días no era la excepción; y de cómo sorprendentemente la Iglesia lograba revertir cada pernicioso ataque que solamente podía corresponder a una maravilla sobrenatural, que evidentemente era algo digno de investigar.

Llamó la atención a Chesterton de cómo la ortodoxia no era aceptada, vivía en una época en la que las personas buscaban redefinir la verdad, no aceptar nada como objetivo y absoluto; este pensamiento relativista, no es propio de nuestra época, se ha venido gestando desde hace tiempo atrás y a Chesterton le admiraba que era el catolicismo la única religión que nos libera de la degradante esclavitud de ser hijos de nuestro tiempo; una época en la que pocos son los que buscan brasear ante la corriente materialista y sin trascendencia que nos ofrece un banalizado presente.

La controversia, los ataques al cristianismo se han producido desde sus orígenes. El mismo Jesucristo recién nacido fue perseguido por Herodes, quien ordenó la matanza en Belén de niños menores a dos años. A lo largo de su predicación Jesucristo siempre estuvo en la mirada de muchos detractores, saduceos y fariseos escuchaban sus prédicas para luego criticarlo y condenarlo.

Las persecuciones y acusaciones siguieron hasta su posterior condenación y crucifixión. Desde ese hecho determinante en la historia, marcó un antes y un después en la humanidad, este hombre trajo consigo enseñanzas éticas y morales de convivencia humana que transforman para bien la vida de quienes las practican.

La brújula que el ser humano había necesitado para enrumbar su existencia terrenal apareció luego del Nacimiento de Jesucristo. El conocimiento de verdades objetivas y una verdad absoluta, se determinaron mediante la exposición verbal del Mesías. Magistralmente en sus prédicas expuso las enormes diferencias entre el bien y el mal, algo que en nuestro tiempo se ha perdido enormemente y cada persona busca ser la poseedora de una verdad propia y así poder auto crearse y redefinirse a su antojo.

Chesterton lo dice así: “El credo cristiano es, por encima de todo, la filosofía de las formas, se aleja de la vaguedad del evolucionismo y de los maniqueos y budistas en su ideal de borrar de la creación a todas las criaturas”. El autor realiza comparaciones con otras religiones, buscando desenredar las diferencias que existen entre ellas y por ende encontrar la verdad.

El cristianismo estableció parámetros de vida que derribaron leyes previas que eran caducas por su ambigüedad, nos dejó un legado de tradiciones que edifican y enaltecen la representatividad de la esencia humana en sociedad y en familia. Nos encontramos a días de celebrar el Nacimiento del Hombre Eterno, y como lo define Chesterton: “El poder y el centro del universo entero se encuentran en algo tan pequeño y es extraordinario observar cómo el sentido de la paradoja del pesebre lo pierden los brillantes teólogos y lo conservan los villancicos”.

 

Luis Enrique Contreras Reyes. 
lcontreras.simplesite.com

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