Evangelio 

Evangelio del día Martes 28 de Noviembre

Martes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Santa Catalina Labouré.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 5-11. 

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: 
“De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. 
Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”. 
Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan. 
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”. 
Después les dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo.” 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

En el trastorno final del mundo, la puesta en juego es más alta que el drama representado por las calamidades naturales.

Cuando Jesús habla de estas calamidades en otro pasaje nos dice que se producirá una profanación del templo, una profanación de la fe, del pueblo: que se producirá la abominación, se producirá la desolación de la abominación.

¿Qué significa eso? Será como el triunfo del príncipe de este mundo: la derrota de Dios. Parece que él, en aquel momento final de calamidades, parece que se adueñará de este mundo, será el amo del mundo.

He aquí el corazón de la prueba final: la profanación de la fe. Que, entre otras cosas, es muy evidente, dado lo que padece el profeta Daniel, echado en la fosa de los leones por haber adorado a Dios en lugar de al rey. Por tanto, la desolación de la abominación, tiene un nombre preciso, la prohibición de adoración.

No se puede hablar de religión, es una cosa privada, ¿no? De esto públicamente no se habla. Se quitan los signos religiosos. Se debe obedecer a las órdenes que vienen de los poderes mundanos.

Se pueden hacer tantas cosas, cosas bellas, pero no adorar a Dios. Prohibición de adoración. Éste es el centro de este fin.

Y cuando llegue a la plenitud, al kairós de esta actitud pagana, cuando se cumpla este tiempo, entonces sí, vendrá Él: “Y verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con gran poder y gloria”.

Los cristianos que sufren tiempos de persecución, tiempos de prohibición de adoración son una profecía de lo que nos sucederá a todos.

Y sin embargo, en el momento en el que los tiempos de los paganos se habrán cumplido, será el momento de levantar la cabeza, porque estará cerca la victoria de Jesucristo.

No tengamos miedo, sólo Él nos pide fidelidad y paciencia. Fidelidad como Daniel, que ha sido fiel a su Dios y ha adorado a Dios hasta el final.

Y paciencia, porque los cabellos de nuestra cabeza no caerán. Así lo ha prometido el Señor. (Homilía en Santa Marta, 28 de noviembre de 2013)

Oración de Sanación

Padre, te entrego hoy todos mis esfuerzos y esta vida ya gastada para que, con tu amor sanador, fortalezcas mi espíritu y mi compromiso por la fe.

¿Qué será de mí? ¿Cómo afrontaré los problemas que la vida me depara? Las sombras me asechan; pero tu Palabra enciende luz de esperanza.

Tú disipas toda tiniebla y me entregas promesas de amor que cautiva hasta el más rebelde de los corazones. Sales en mi defensa a la hora del peligro.

Tú me haces sentir que no estoy sólo, que no me faltarán las fuerzas para seguir. Me hablas a lo más profundo de mi corazón alejando toda angustia de él

Mientras espero por aquel día de tu manifestación gloriosa, debo estar preparado, viviendo en tu gracia, en tu amor, en el consuelo y la compasión.

Ayúdame, oh Señor, a imitarte en todas tus virtudes, a seguir por ese sendero de luz que dejaste a través de tu Iglesia, viviendo de acuerdo a tu bondad.

Si permanezco firme en la fe, no he de tener pánico, Tú me has salvado con tu sangre y saldrás a mi encuentro para conducirme al Padre alegremente.

Ya no he de temer, tu justicia no es como la nuestra, tu justicia es de amor, tu Reino es de paz, ¿a quién temeré? ¿Quién podrá separarme de tu amor? Amén

Propósito para hoy

En la siguiente ocasión que alguien me invite a participar en alguna actividad de mi parroquia, me esforzaré, no sólo en aceptar, sino en donar mi tiempo ¡para servir! en todo lo que se pueda.

Frase de reflexión:

“A pesar de nuestros pecados, podemos repetir como Pedro: Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”.
Papa Francisco.

POST RELACIONADOS

Leave a Comment