Evangelio 

Evangelio del día Domingo 05 de Noviembre

 

Trigésimo primer Domingo del tiempo ordinario.

Santos del día: San Zacarías Isabel, San Guido María Conforti.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 23, 1-12. 

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; 
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 
ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente. 
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 
A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 
No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Poner a prueba los espíritus para probar si provienen verdaderamente de Dios, porque muchos falsos profetas han venido al mundo. Profetas o profecías o propuestas: “Yo tengo ganas de hacer esto”. Pero esto no te lleva al Señor, te aleja de Él. Por esto es necesaria la vigilancia.

El cristiano es un hombre o una mujer que sabe vigilar su corazón. Y tantas veces nuestro corazón, con tantas cosas que van y vienen, parece un mercado de barrio: de todo, tú encuentras de todo allí… Y no. Debemos tantear, esto es del Señor y esto no es, para permanecer en el Señor.

¿Cuál es, por tanto, el criterio para entender si una cosa viene de Cristo o del anticristo? San Juan tiene una idea clara, simple:

“Cada espíritu que reconoce a Jesucristo, venido en la carne, es de Dios. Cada espíritu que no reconoce a Jesús no es de Dios: es el espíritu del anticristo”.

Pero ¿qué significa, por tanto, reconocer que el Verbo ha venido en la carne”. Quiere decir reconocer el camino de Jesucristo, reconocer que Él, siendo Dios, se ha abajado, se ha humillado hasta la muerte de cruz.

Ese es el camino de Jesucristo: el abajamiento, la humildad, la humillación también. Si un pensamiento, si un deseo te lleva por ese camino de humildad, de abajamiento, de servicio a los demás, es de Jesús. Pero si te lleva por el camino de la suficiencia, de la vanidad, del orgullo, por el camino de un pensamiento abstracto, no es de Jesús.

Pensemos en las tentaciones de Jesús en el desierto: las tres propuestas que hace el demonio a Jesús son propuestas que querían alejarlo de este camino, el camino del servicio, de la humildad, de la humillación, de la caridad. Pero la caridad hecha con su vida, ¿no? A las tres tentaciones Jesús dice no: “No, éste no es mi camino”

Los invito a todos a pensar precisamente en lo que sucede en nuestro corazón. En lo que pensamos y sentimos, en lo que queremos y en probar a los espíritus.

“¿Yo pongo a prueba lo que pienso, lo que quiero, lo que deseo? ¿o tomo todo?”.

Tantas veces, nuestro corazón es un camino, pasan todos por allí… Poner a la prueba. ¿Elijo siempre las cosas que vienen de Dios? ¿Sé cuáles son aquellas que vienen de Dios?

¿Conozco el verdadero criterio para discernir mis pensamientos, mis deseos? Pensemos esto y no olvidemos que el criterio es la Encarnación del Verbo.

El Verbo ha venido en la carne: ¡Éste es Jesucristo! Jesucristo que se ha hecho hombre, Dios hecho hombre, se ha abajado, se ha humillado por amor, para servirnos a todos nosotros. (Homilía en Santa Marta, 07 de enero de 2014)

Oración de sanación

Amado Señor, todo lo bueno que hay en mi vida es gracias a tu bendición y a tus consuelos, por eso te doy gracias, por tu compañía fiel y tu amor sincero.

Gracias por tu Palabra poderosa porque a través de Ella llegas a las profundidades de mi alma y me haces reflexionar sobre el camino a seguir.

Quiero pedirte que llenes mi corazón de paz para ser humilde y que en ningún momento busque halagos y me considere el más pequeño de todos.

Ayúdame a librarme de esa vanidad que corrompe, a tener como norma siempre el amor y el servicio sin esperar el reconocimiento del otro.

Hijo de David, arranca de mi corazón todo deseo de vanagloria que no me permite comprender que la vida cobra sentido cuando somos útiles a los otros.

Señor, sólo Tú eres mi Maestro y mi amigo, sólo Tú tienes palabras de consuelo y de esperanza. Yo sólo soy un simple servidor, el hijo de tu esclava.

Quiero vivir obediente a tu Palabra. Gracias por el amor que me das, eso me llena de fuerza y esperanza para avanzar en mi camino de santidad.

Confío en Ti, en tus promesas y en tu poder que me protege cuando encomiendo todos mis pensamientos y proyectos a tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Cumpliré mis responsabilidades con alegría y sin quejarme en lo más mínimo. Siempre sonriendo y dispuesto a servir a los demás

Frase de reflexión

“Queridos jóvenes, ustedes tienen muchos proyectos y sueños para el futuro. ¿Ponen a Cristo en el centro de sus proyectos y de sus sueños?”. Papa Francisco.

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