Editorial 

La identidad de los pueblos

Por Fidel López Eguizábal* | Colaborador Editorial.

 

Al principio, cuando el ser humano pisó por primera vez la tierra, no existían fronteras o líneas imaginarias, ideologías, religiones, lenguas. Todos éramos iguales. Poco a poco las cosas fueron cambiando. Somos migrantes y por ende nómadas; somos humanos sin identidad, en algunos casos. Desde que la humanidad se dio cuenta que la tierra, la naturaleza, las plantas, los  animales eran de su propiedad, fueron felices. Fue el único momento en la historia en el que los seres humanos tenían su propia identidad. Luego la moneda dio vuelta.

Actualmente todos los seres humanos hemos tenido transformaciones y somos  artífices de cambiarle la identidad a otros seres humanos. Los españoles invadieron América Latina, anteriormente teníamos nuestra propia identidad; poseíamos nuestra lengua, forma de escribir, nuestras propias costumbres, etc. Luego, todo cambió a la fuerza. En el Archivo General de las Indias ubicado en Sevilla, España, se evidencia en los dibujos el maltrato que recibieron los indígenas de parte de los colonizadores.  La identidad de cada pueblo, de cada ser humano, en un momento ha sido interrumpida o invadida. Israel y Palestina, son un ejemplo, ambos tienen la misma identidad cultural y están divididos por una línea, por una frontera.

La identidad inicia  en el hogar, nos inculcan estereotipos, ideología, religión, lengua, valores, etc. A todo esto, cada ser humano comprenderá sí tiene su propia identidad y ello depende del lugar donde viva o crezca.

Se nos impone leyes y reglas. En 1989 el Muro de Berlín dividía a las dos alemanas, era culpa de una ideología. A uno de los bandos les querían imputar otra identidad ¿Cuál debe ser la propia identidad de un pueblo?

Algunas tribus remotas tienen su propia identidad, algunas no han sido colonizadas o influenciadas con otras costumbres; aunque más de  algún “drone” tendrán vigilándolos. Se espera que no les impongan otras formas de vivir.

Hemos sido colonizados, todos  en  un momento somos migrantes o nos han inyectado otra identidad. No existe una raza pura, siempre en un lapso de la historia los pueblos originarios han sido invadidos o han tenido una mezcla hasta de sangre. Los antropólogos no logran aterrizar si existe en sí una raza pura. En una ocasión una estudiosa de las razas mencionó que no se debe decir razas, todos somos una sola raza, la humana.

La Identidad es algo propio, aunque es de analizar el ejemplo de Cataluña, ellos luchan por  independizarse de España. Tienen sus propios símbolos patrios, su lengua, costumbres y una población que tiene la capacidad de sostenerse económicamente. Los vascos desearon independizarse anteriormente, ellos también tienen sus propios símbolos como: bandera, escudo de armas, lengua (Euskera) y costumbres. Recuerdo cuando en 1995 estudié en la Universidad del País Vasco gracias a una beca otorgada por la Cooperación Española y la Universidad Tecnológica de El Salvador; en esa época había una lucha independista, hubo sangre derramada de parte de los etarras –ETA-. Es más, recuerdo que asistí a una manifestación apoyando la paz en la región. El pueblo vasco se quedó sin independencia y actualmente viven siempre con una identidad propia.

Eliminar la identidad de alguna región, país o tribu se hace (según mi análisis) por razones políticas, económicas o por intereses geográficos. En Estados Unidos los indígenas están en contra que el gobierno de Estados Unidos  construya un oleoducto. Muchos ejemplos que se pueden analizar. En 1932 en El Salvador tuvimos otro cambio cultural. Un pseudopresidente quiso eliminar a una raza, su lengua y cultura, pero no pudo. Actualmente, estamos influenciados por la cultura occidental, nos creemos estadounidenses. La misma inmigración ha logrado calar.

La identidad es compleja, todos tenemos -como mencioné- un poquito de todo, una mezcla multicultural. Y, lo que más suele ocurrir, gracias a la identidad, es que hay fronteras o muros que dividen a las sociedades. Sí toda la humanidad comprendiera que somos un solo ente, no habría tantos problemas. Algunos  países han prosperado por tener nuevos cánones de vida; otros hasta han desaparecido, eso se refleja en la cultura maya. Solo quedaron sus edificaciones. Cambia,  todo  cambia, menciona Mercedes  Sosa en una de sus  canciones.

 

Fidel López Eguizábal. Catedrático Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv

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