Evangelio 

Evangelio del Viernes 06 de Octubre

Viernes de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Bruno de Colonia.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 13-16. 

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. 
Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. 
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. 
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

El único deseo de Dios, es salvar a su pueblo, pero tan a menudo nosotros queremos hacer las reglas para nuestra propia salvación. Esta es la paradoja dramática de muchas de las historias de la Biblia que culminan en la vida de Jesús mismo.

Jesús sentía una gran tristeza al ser rechazado e ignorado por su propio pueblo. Jesús advierte a las personas de Corozaín y Betsaida:

“Si las poderosas obras hechas en medio de ti se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ellos hace tiempo se habrían convertido arrepentido”

Así, Jesús hace precisamente un resumen de toda la historia de la salvación: es el drama de no querer ser salvados; es el drama de no aceptar la salvación de Dios. Es como si dijéramos: “Sálvanos, Señor, pero a nuestro modo”.

Jesús mismo recuerda muchas veces cómo este pueblo rechazó a los profetas y apedreó a quienes le enviaron, porque eran incómodos. El pensamiento es siempre el mismo:

“Queremos la salvación, pero como nosotros la queremos. No como la quiere el Señor”.

Estamos ante el drama de la resistencia a ser salvados. Se trata de una herencia que todos hemos recibido, porque también en nuestro corazón está esta semilla de resistencia a ser salvados como el Señor quiere salvarnos

Jesús también habla con sus discípulos que acaban de volver de una misión. Y también a ellos les dice:

“El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”.

Lo mismo hicieron vuestros padres con los profetas. De nuevo es el pensamiento de querer salvarnos a nuestro modo. Ciertamente, el Señor nos salva en nuestra libertad, pero no queremos salvarnos en la libertad, sino en nuestra autonomía: nosotros establecemos las reglas

[…] Este es el drama de la historia de la salvación, desde el primer momento. Es, ante todo, un drama del pueblo, porque el pueblo, por ejemplo, se rebela muchas veces en el desierto. Comoquiera que sea, con las pruebas el pueblo madura: es más maduro. Y así reconoce en Jesús a un gran profeta y también dice: Dios ha visitado a su pueblo

[…] Es un drama que también cada uno de nosotros tiene dentro: ¿Cómo quiero yo ser salvado? ¿A mi modo? ¿Al modo de una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O al modo divino, es decir, siguiendo el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

Oración de Sanación

Señor mío, Tú conoces mi corazón y todas las situaciones difíciles que me ha tocado vivir, pero sigo confiando en tu amor que me abraza y consuela.

Ayúdame a transformar esas emociones dañinas que abaten mi alma y me llenan de dolor. Sé que con la fuerza de tu amor puedo ganar esta batalla.

Tú me has dejado Palabras de esperanza, pero también palabras duras que me invitan a la conversión y me adviertes sobre los peligros de caminar sin Ti

Tu palabra me ayuda a comprender mis propias debilidades. No puedo confiar en mis propias fuerzas, sino en tu gracia que me colma

Nunca estaré seguro del día ni la hora en que me llames, por eso, debo estar vigilante, respondiendo con donación y entrega a tu llamado de salvación.

Quiero crecer en la caridad, ser valiente y escoger el camino estrecho, despojarme del hombre viejo y renunciar a todo apego que me separa de Ti

Mi Señor, ayúdame a asemejarme más a Ti, a entregarme con una fe viva que me impulse a llevarte a dónde aún no han sabido recibir Tu fuerza.

Tu Palabra sanadora me corrige y me llena de ánimo para continuar luchando y ser un vencedor en todos los obstáculos de mi vida. Amén

Propósito para hoy

Fortalece tu relación con Dios buscando, en medio del trabajo y los quehaceres, un tiempo para la oración y la reflexión

Frase de reflexión

“No critiquemos a los demás a sus espaldas, digámosles abiertamente lo que pensamos”. Papa Francisco.

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