Opinión 

Coherencia para cambiar al país

Por Julia Regina de Cardenal.

Los salvadoreños nos quejamos de la corrupción, de la violencia, de la falta de educación, de respeto, de puntualidad y de responsabilidad. Somos muy exigentes con los demás; sin embargo, nos excusamos a nosotros mismos de acciones que nos molestan de los otros. Exigimos derechos pero nos olvidamos de nuestros deberes. Hemos llegado a una crisis social, de valores ético-morales por nuestra propia culpa pero todavía estamos a tiempo para cambiar el rumbo haciendo conciencia de lo que le toca a cada uno.

Hay cosas sencillas en las que podemos trabajar para hacer la vida más agradable a los demás y para dar el ejemplo. Decir buenos días, gracias, perdón, con permiso, ceder el paso, ayudar a los demás cada vez que se pueda, dejando a un lado la comodidad, el egoísmo o la pereza.

Cuando un bus o un carro se nos atraviesa le podemos gritar barbaridades o dejar pasar el susto, controlar la cólera y hasta podríamos rezar por ese motorista y los pasajeros. Al subir al autobús, podemos empujar a todo el mundo para lograr entrar antes, o bien esperar mi turno pacientemente. Cuando otro carro nos pide el paso, podemos acelerar para “fregarlo” o bien ser correcto y cortés dejándolo pasar.

A veces escuchamos que al expresarse con admiración de un hombre exitoso, pero que se sabe ha sido infiel a su esposa, lo definen como “honrado” y buen padre; sin embargo, si no es fiel a su esposa, no puede ser honrado ni buen padre pues al fallarte a su madre, también les hace daño a ellos. Decimos con demasiada facilidad que “la familia es el núcleo de la sociedad”, pero en realidad no nos damos cuenta que muchas familias salvadoreñas están mal, desintegradas, disfuncionales o enfermas y que todos podemos ayudar a sanarlas.

No se trata de criticar a familias con problemas, pues todas los tenemos y estamos haciendo un gran esfuerzo para salir adelante con tanto flagelo que atraviesa nuestro querido país pero sí es necesario que trabajemos juntos para que las futuras generaciones tengan mejores oportunidades. Las madres solteras saben lo difícil que es sacar adelante a los hijos sin el apoyo del marido. Por eso ellas desearán que sus hijos sean padres responsables, que sus hijas busquen el matrimonio para garantizar un compromiso de ambos esposos para criar a los hijos.

La familia es la escuela de valores y virtudes, donde aprendemos a amar, respetar, a socializar, a aceptarnos y a servir. Es por esta razón que la Fundación Sí a la Vida esta organizando la carrera “Héroes por la Vida y la Familia” el domingo 29 de octubre en Santa Tecla. Esperamos que lleguen todos los super héroes que han dicho Sí a la Vida con sus hijos, luchando día a día por que crezcan en un mejor país. Están invitados desde los abuelitos – aunque lleguen en sillas de ruedas o con bastón – hasta los bebés por nacer en los vientres de sus madres, bebés en coches, niños de todas las edades…. Va a ser una fiesta para que todos nos unamos a dar un mensaje de esperanza y de fe.

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