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Francisco denuncia “la envidia de algunos ante la generosidad de Dios”

 Todos los días, al terminar cualquiera de sus intervenciones, el Papa Francisco pide a los fieles que no se olviden de rezar por él. La respuesta suele ser el aplauso y la alegría. Este domingo no fue una excepción, pero sí se puso observar la presencia de una mayor multitud en torno al balcón de la plaza de San Pedro.

Son muchos más los que rezan por el Papa que los que declaran la fe al dogma; más los que sostienen, junto a Bergoglio, la “lógica del amor” frente a la teología del odio y la estrategia de la división. El pueblo de Dios, simplemente, opta por el Evangelio. Y sostiene a quien lo defiende.

En el Ángelus de hoy, Francisco hizo hincapié en el significado de la parábola de los obreros en la viña, con dos aspectos: “El primero, que Dios quiere llamar a todos a trabajar para su Reino; el segundo, que al final quiere dar a todos la misma recompensa, es decir, la salvación, la vida eterna”.

Frente al plan del Padre, “la envidia de algunos ante la generosidad de Dios“. “Si el patrón quiere ser generoso con los otros, no deben ser envidiosos”, clamó el Papa, quien añadió cómo “Jesús no quiere hablar sólo del justo salario, sino del Reino de Dios. Y en el Reino de Dios no habrá nadie desocupado, todos estamos llamados a hacer nuestra parte. Y, al final, por suerte, al recompensa proviene de la justicia divina, y no de la humana”.

Y es que “la salvación que Jesucristo nos ha traído con su muerte y resurrección no es merecida, sino donada, por eso los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos“, recordó Francisco, quien pidió “abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso”.

Una opción, la de la fe, que supone “dejarse asombrar y fascinar por los ‘planes’ y ‘caminos’ de Dios, que como recuerda el profeta Isaías, no son nuestros planes y no son nuestros caminos“. Como si fuera una suerte de respuesta, Francisco recordó que “los planes humanos están marcados a menudo por egoísmos y conveniencias personales y que nuestros estrechos y tortuosos senderos no son comparables a los amplios y rectos caminos del Señor”.

Porque “Él usa misericordia, perdona ampliamente, está lleno de generosidad y de bondad que derrama sobre cada uno de nosotros, abre a todos los territorios sin límites de su amor y de su gracia, que solamente pueden dar al corazón humano la plenitud de la alegría”, concluyó.

Tras el rezo del Angelus, el Papa recordó la beatificación, ayer, en Oklahoma, del misionero norteamericano Francis Rother, “asesinado por su trabajo de evangelización y promoción humana en favor de los más pobres de Guatemala.”. “Que su heroico ejemplo nos ayude a ser valientes testigos del Evangelio, comprometidos con la dignidad del hombre”.

Saludos del Papa al final del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

ayer, en Oklahoma City (Estados Unidos de América), ha sido proclamado Beato Stanley Francis Rother, sacerdote misionero, asesinado por odio a la fe por su obra de evangelización y promoción humana en favor de los más pobres en Guatemala. Su ejemplo heroico nos ayude a ser valientes testimonios del Evangelio, empeñándonos en favor de la dignidad del hombre.

Saludo con afecto a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de diversos Países. Saludo en particular al coro de la Misión Católica italiana de Berna, la comunidad romana de Comunión y Liberación, los fieles de Villadossola, Offanengo y Nola.

Deseo a todos un buen domingo y, por favor no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

 

Fuente Religión Digital.

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