Evangelio 

Evangelio del día Sábado 30 de Septiembre

Sábado de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Jerónimo.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 43b-45.
 

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 
“Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. 
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

“El Hijo del hombre está a punto de ser entregado en las manos de los hombres”, estas palabras de Jesús hielan a los discípulos que pensaban en un camino triunfal. Palabras que permanecían para ellos tan misteriosas que no comprendían el sentido y tenían miedo de interrogarlo sobre este argumento, para ellos era mejor no hablar, era mejor no entender la verdad que Jesús decía.

Tenían miedo de la Cruz, tenían miedo de la Cruz. El mismo Pedro, después de esta confesión solemne en la región de Cesarea de Filipo, cuando Jesús otra vez dice esto, reprocha al Señor: “No, jamás, Señor. Esto no”. Tenía miedo de la Cruz.

Pero no sólo los discípulos, no sólo Pedro, el mismo Jesús tenía miedo de la Cruz. Él no podía engañarse. Él sabía.

Tanto era el miedo de Jesús que esa noche del jueves sudó sangre; tanto era el miedo de Jesús que casi dijo lo mismo que Pedro, casi, “Padre, quítame este cáliz. pero, Hágase tu voluntad”. Esta era la diferencia..

La Cruz nos da miedo también en la obra de la evangelización, pero está la regla de que el discípulo no es más grande que el Maestro. Está la regla de que no hay redención sin efusión de la sangre, no hay obra apostólica fecunda sin la Cruz.

Quizá nosotros pensamos, cada uno de nosotros puede pensar: “¿Y a mí, a mí qué me sucederá? ¿Cómo será mi Cruz?”. No sabemos. No sabemos, pero existirá.

Debemos pedir la gracia de no huir de la Cruz cuando llegue, con miedo, eh. Esto es verdad. Esto nos causa miedo.

Pero el seguimiento de Jesús termina allá. Me vienen a la mente las últimas palabras que Jesús dijo a Pedro, en aquella coronación pontificia en el Tiberiades: “¿Me amas? Apacienta. ¿Me amas? Apacienta”. Pero las últimas palabras fueron: “Te llevarán a donde tú no querrás ir”. Esa es la promesa de la Cruz.

Muy cerca de Jesús, en la Cruz, estaba su madre, su mamá. Quizá hoy, el día que nosotros le rezamos, sea bueno pedirle la gracia de no quitarnos el temor, eso debe venir, el temor de la Cruz; sino, darnos la gracia de no asustarnos y huir de la Cruz. Ella estaba allí, y sabe cómo se debe estar cerca de la Cruz. (Homilía en Santa Marta, 28 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, qué bueno es saber que cuento cada día con tu gracia que me ayuda a reparar mis fuerzas cuando más me siento necesitado de tu amor

Quisiera ser valiente y permanecer fuerte en la prueba. Las cruces que tengo poco a poco van quitando paz a mi alma y me llenan de dudas y angustias.

Es difícil el camino de la cruz, aceptarla y continuar, sobre todo cuando viene con el sufrimiento de alguna enfermedad. Me pongo en tus manos Señor.

Haz que la fuerza de tu Espíritu haga rebosar de bien a mi corazón. Que sea capaz de vencer todo temor y librarme de todo dolor, uniéndome a Ti.

Abro mi vida para entender tu misterio de amor y que, con tu sacrificio en la cruz, me condujiste a la salvación y con tu resurrección me diste vida nueva.

Quiero comprender la belleza de tu cruz para así poder comprender la belleza de la mía. Dame de tu fuerza que me impulsa en todas mis luchas.

Mi Señor, cuento con tu bendición y me siento seguro de tu protección y de que me ayudas a llevar mis cargas en medio de tantas circunstancias.

Confío en tus Palabras de amor, confío en que, a tu lado, puedo sobreponerme de cualquier cruz que me haya tocado vivir. Amén

Propósito para hoy

Evitaré a toda costa, decir algún mal comentario sobre algo o alguien. Siempre buscar el lado bueno y así estaré practicando una forma de caridad al prójimo

Frase de reflexión

“Entablemos una profunda amistad con Jesús: así podremos seguirlo de cerca y vivir con Él y para Él”. Papa Francisco.

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