Evangelio 

Evangelio del día Martes 05 de Septiembre

Martes de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Santa Teresa Gonhxa Bojaxhiu.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4, 31-37. 

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. 
Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. 
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; 
“¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. 
Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. 
El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: “¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!”. 
Y su fama se extendía por todas partes en aquella región. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

La autoridad divina de Cristo había suscitado la reacción de satanás, escondido en aquel hombre; Jesús, a su vez, reconoció inmediatamente la voz del maligno y ordenó severamente: Cállate y sal de este hombre.

Sólo con la fuerza de su palabra, Jesús libera a la persona del maligno. Y una vez más los presentes permanecen asombrados: “Pero este hombre, ¿de dónde viene? Da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen”. La Palabra de Dios provoca asombro en nosotros. Tiene esa fuerza: nos asombra, bien.

El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a cuantos son esclavos de tantos espíritus malvados de este mundo: tanto el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad.

El Evangelio cambia el corazón, El Evangelio, el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien.

El Evangelio es capaz de cambiar a las personas. Por tanto, es deber de los cristianos difundir por doquier su fuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios.

Acuérdense siempre que el Evangelio tiene la fuerza de cambiar la vida. No se olviden de esto. Él es la Buena Nueva, que nos transforma sólo cuando nos dejamos transformar por ella.

He aquí porqué les pido siempre que tengan un contacto cotidiano con el Evangelio, que lean cada día un pasaje, un pasaje, que lo mediten y también que lo lleven con ustedes por doquier: en el bolsillo, en la cartera. Es decir que se alimenten cada día de esta fuente inagotable de salvación.

No se olviden. Lean un pasaje del Evangelio cada día. Es la fuerza que nos cambia, que nos trasforma: cambia la vita, cambia el corazón.

Invoquemos la materna intercesión de la Virgen María, Aquella que ha acogido la Palabra y la ha generado para el mundo, para todos los hombres.

Que Ella nos enseñe a ser escuchas asiduos y anunciadores acreditados del Evangelio de Jesús. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 03 de febrero de 2015)

Oración de Sanación

Señor mío, quiero grabar en mi vida las leyes de tu amor, para que mi corazón sólo pueda moverse en una dirección: justicia, perdón y compasión.

A todos quiero mostrar el rostro de tu amor, ser un cristiano auténtico, que no juzga ni condena, que siempre perdona y da a manos llenas.

No quiero caer en el error de juzgar y condenar. Enséñame a descubrir en los demás lo mejor de cada uno, sus virtudes y sus buenas obras.

Quiero olvidar con prontitud todas las ofensas. Aparta de mí toda emoción negativa anidada en mi corazón causante de resentimiento y malos deseos.

Quiero amar como Tú amas y perdonar tanto como Tú lo haces. Dame tu santo Espíritu para lograrlo. Regálame la capacidad de perdonar de corazón.

Debo estar siempre dispuesto a amar en libertad, sin prejuicios, a ser alegre, construir un futuro en armonía con los otros y de acuerdo a tus leyes de vida.

Confío en tu bendición que en este momento derramas sobre mí y que me ayuda a cambiar esas malas actitudes para afrontar los retos de cada día.

Gracias por tu amor y tu compañía que me hacen experimentar tu poderosa Verdad que va llenando mi vida y mi corazón con amor y misericordia.

Propósito para hoy

Rezaré 3 Avemarías para que el Espíritu Santo derrame su gracia sobre mí y poder discernir entre lo que me conviene y lo que no.

Frase de reflexión

“Cada comunidad tiene el deber de proteger la tierra y de garantizar su fertilidad para las generaciones futuras”. Papa Francisco.

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