Evangelio 

Evangelio del día Jueves 31 de Agosto

Jueves de la vigésima primera semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Ramón Nonato.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24, 42-51.
 

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. 
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. 
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. 
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? 
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. 
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 
Pero si es un mal servidor, que piensa: ‘Mi señor tardará’, 
y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, 
su señor llegará el día y la hora menos pensada, 
y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

La esperanza cristiana no es sólo un deseo, un auspicio, no es optimismo: para un cristiano, la esperanza es espera, espera ferviente, apasionada por el cumplimiento último y definitivo de un misterio, el misterio del amor de Dios en el que hemos renacido y en el que ya vivimos.

Y es espera de alguien que está por llegar: es Cristo el Señor que se acerca siempre más a nosotros, día tras día, y que viene a introducirnos finalmente en la plenitud de su comunión y de su paz.

La Iglesia tiene entonces la tarea de mantener encendida y claramente visible la lámpara de la esperanza, para que pueda seguir brillando como un signo seguro de salvación y pueda iluminar a toda la humanidad el sendero que lleva al encuentro con el rostro misericordioso de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, esto es entonces lo que esperamos: que Jesús regrese. La Iglesia esposa espera a su esposo

Debemos preguntarnos, sin embargo, con gran sinceridad, ¿somos testigos realmente luminosos y creíbles de esta espera, de esta esperanza? ¿Nuestras comunidades viven aún en el signo de la presencia del Señor Jesús y en la espera ardiente de su venida, o aparecen cansadas, entorpecidas, bajo el peso de la fatiga y la resignación? ¿Corremos también nosotros el riesgo de agotar el aceite de la fe, de la alegría? Estemos atentos

Invoquemos a la Virgen María, Madre de la esperanza y reina del cielo, para que siempre nos mantenga en una actitud de escucha y de espera, para poder ser ya traspasados por el amor de Cristo y un día ser parte de la alegría sin fin, en la plena comunión de Dios.

Y no se olviden: jamás olvidar que así estaremos siempre con el Señor. ¿Lo repetimos otras tres veces? Y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor. Gracias. (Audiencia general, 15 de octubre de 2014)

Oración de sanación

Señor, te doy gracias porque con el poder de tu amor estimulas mi corazón para mantener ardiendo la llama de la esperanza y sentirme protegido por Ti.

Quiero velar siempre por mis acciones, que estén dirigidas a hacer el bien para que, cuando vuelvas, encuentres en mí un discípulo lleno de Ti.

Líbrame de la vanidad, de todo tipo de orgullo y malas inclinaciones que puedan entorpecerme el camino y perder así el norte de tu estrella.

Ayúdame a estar unido a tu gracia, venciendo las tentaciones del maligno enemigo fortaleciéndome con el poder de tus divinos Sacramentos

No es cualquier cosa la que está en juego, es mi alma, un alma que se ha ido manchando por mis pecados, por mi falta de amor y dureza de mi corazón.

Que mi corazón sea vasija viviente del Espíritu Santo y me libre del deseo de buscar caminos fáciles lejos de Ti: fama, fortuna, placeres y vanidades.

Que torpeza la mía cuando caigo en apegos terrenales. Por ello, confío en tu guía, en que me has entregado a un ángel que me orienta y me fortalece.

Invoco tu auxilio divino para que me des la gracia de mantenerme unido a Ti a través de ese hilo invisible de tu amor y de tu compasión. Amén

Propósito para hoy

Hoy, sacrificaré mi almuerzo o cena, pidiendo por tantas familias necesitadas que se irán a la cama sin comer por no contar con lo básico para sus comidas.

Frase de reflexión

“Recemos por los cristianos que son perseguidos, para que sepan vencer el mal con el bien”. Papa Francisco.

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